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Por Tristan Taylor

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Comidas compartidas impulsan ministerio estudiantil

SÃO PAULO, Brasil (BP) -- Chris Julian no podría hacer su trabajo sin comida.       "Creo que es vital," dice Julian, misionero de IMB en Brasil. "Hemos encontrado que la comida es una gran conexión. La comida es un buen rompehielos; es algo natural."

Moribundo hospital de misión disfruta nueva vida

ASUNCIÓN, Paraguay (BP) -- Cuando en 1988 Marlin Harris llegó a Paraguay como misionero bautista del sur la misión era clara: guiar la transición del hospital de misión a una institución bautista operada por paraguayos. Sin embargo, durante una de las primeras reuniones de Harris con los líderes bautistas paraguayos, un líder de la convención se paró y dijo: “Hay un elefante en este salón, y ese es que ustedes están tratando de darnos el hospital bautista, y está en tan mal estado que no lo queremos.” “Hombre,” se dio cuenta Harris, “tenemos un largo camino por delante.” Harris, quien había ayudado a administrar hospitales en Mississippi y Texas, evaluó las necesidades del hospital. El sistema de contabilidad necesitaba ser completamente puesto al día para tener estabilidad financiera. Pero lo que era más importante, la administración necesitaba ser reorganizada para involucrar más a los paraguayos en la administración. Harris identificó a líderes clave con la habilidad conceptual y la madurez para manejar más responsabilidad, dijo, pero se dio cuenta que necesitaba a una persona más en el lugar. Un intermediario puso a Harris en contacto con el hijo de un pastor argentino llamado Ernesto Simari, un sólido hombre de negocios que deseaba trabajar en el ministerio. Harris contrató a Simari como su asistente. “Era una aventura de fe sabiendo que yo estaba contestando un llamado de Dios,” dijo Simari. “Comenzamos a trabajar bajo un liderazgo participativo, y definimos la visión y la misión del hospital, lo que nos dio una clara visión de adonde necesitábamos ir.” Poco después de la llegada de Simari, Harris y su familia regresaron a EE.UU. para cuidar a la madre enferma de Harris. El hospital quedó al cuidado de Simari y de la nueva administración paraguaya. Pasó casi un año antes de que Harris pudiera regresar. “Recuerdo cuando caminé [de regreso] hacia el hospital,” dice Harris. “Simplemente pude sentir que las cosas eran diferentes... ellos habían podido salir adelante.” El pugnante hospital de misión se había transformado en un total centro médico con una reputación de excelente cuidado médico y trato justo. Fue esta credibilidad la que inspiró a un grupo local de profesionales médicos de instituciones no evangélicas a acercarse a Harris con una idea. “Ellos dijeron: ‘Queremos comenzar un instituto del corazón, y no sentimos que ninguna otra institución de la ciudad pueda sacarlo adelante excepto esta institución,’” dice Harris. Harris y Simari no habían considerado llevar al centro médico en tan especializada dirección, pero no podían ignorar la significancia de la petición.

Hospital bautista implanta nuevo corazón, nueva esperanza

ASUNCIÓN, Paraguay (BP) -- Con tan solo cinco años de edad, Tatiana Benítez fue diagnosticada con cardiomiopatía dilatada, una severa condición del corazón. Los doctores les dijeron a sus padres que sin un trasplante, la niña paraguaya moriría al cabo de un año.

Clínicas bautistas en Paraguay, dan tratamiento, ministran a los pobres

ASUNCIÓN, Paraguay (BP) — Cuando Edith Cáceres de González dice que ama al pueblo indígena paraguayo maká, lo dice en serio.

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Hospital bautista implanta nuevo corazón, nueva esperanza

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Clínicas bautistas en Paraguay, dan tratamiento, ministran a los pobres

ASUNCIÓN, Paraguay (BP) — Cuando Edith Cáceres de González dice que ama al pueblo indígena paraguayo maká, lo dice en serio.

Hecha nueva en Rio de Janeiro

RIO DE JANEIRO (BP)--El rostro de Viviane Avelina Bezerra no concuerda con su historia. La tímida brasileña de 25 años de grandes ojos café y sonrisa amable se presenta con tal humildad y gentileza que no se podría suponer que, hace tan solo un año, Viviane vendía su cuerpo solo para sobrevivir.       Pero eso fue antes de que ella encontrara a Jesús.       "Ahora, cuando me miro al espejo, me siento victoriosa," dice Viviane. "Sobreviví gracias a la presencia de Dios en mi vida."       La niñez de Viviane fue interrumpida cuando su madre, quien era madre soltera, murió repentinamente dejándola sola con una hermanita de 5 años. Viviane tenía solamente 15 años.       "Fue un shock; en el momento en el que mi mama murió, pensé que Dios no era real," dice Viviane, "porque, ¿cómo podía él llevarse a mi mamá y dejar dos niñas solas?"       Casi al mismo tiempo, Viviane se convirtió en madre soltera, lo que añadió más a su angustia. Repentinamente, ella fue responsable de criar tanto a su hermana como a su hija. Sin nadie que la ayudara, hizo lo mejor que pudo para tener un ingreso haciendo manicuras y vendiendo verduras en la calle.       "Fue muy difícil," dice Viviane. "Ni siquiera me gusta recordarlo, porque lloro."       Viviane luchaba con mucho más que llegar a fin de mes. Desesperada por apoyo emocional y espiritual, comenzó a servir en un templo Candomblé. Candomblé es una religión afro-espiritista popular en Brasil; la madre de Viviane había estado profundamente involucrada en ella al tiempo de morir.       "Pensé que iba a llenar el vacío de mi vida," recuerda Viviane. "Yo no aceptaba que los cristianos me hablaran" tratando de compartir el evangelio.       Pero la situación de Viviane solamente empeoró. Perdió el trabajo, luego su casa. Viviane rápidamente se desesperó por obtener una manera de alimentar a su hija y a su hermanita.       Ahí fue cuando vio un anuncio en el periódico. La prostitución es legal en Brasil, y la gente solicita trabajadores del sexo aun en los clasificados.       Viviane sintió que no tenía otra elección sino "ser prostituta para alimentar la gente de su casa."       A Viviane no le gusta hablar mucho de los ocho meses que trabajó en el comercio del sexo. Pero aquellos cercanos a ella saben algo de lo que ella pasó.

SEMANA DE ORACIÓN: Los peligros en las calles de Río no lo desvían de testificar

RÍO DE JANEIRO, Brazil (BP)--Su corazón tiene una carga: un día, va a salir a compartir el Evangelio y no regresará a casa.       Eric Reese, un misionero de la Junta de Misionera Internacionales (IMB, por sus siglas en inglés) sirve en uno de los campos misioneros más peligrosos en Sudamérica -– las favelas de Río de Janeiro, Brasil, controladas por las pandillas. "Le escribí una carta a mi esposa," dice Reese. "Le dije, 'Amor, si no regreso, sé fuerte. Diles a las niñas que su papá las va a extrañar. Que Dios también tiene un plan para sus vidas.'"       La pasión de Reese es hablar del Evangelio con los narcotraficantes, pandilleros y prostitutas.       "Quiero amar y demostrar a esas personas que no son un grupo olvidado," dice. "No son un grupo que no tienen importancia para Cristo. Todos tienen el mismo valor a los pies de la cruz."       Reese y su esposa Ramona han servido en Brasil desde 1999 y han criado a sus dos hijas, Gloria, de 13 años y Alicia, de 9, entre el entorno de Río, la mega metrópolis de Brasil. La familia Reese proviene de Sherwood Baptist Church en Albany, Georgia.       Ramona trabaja en Río con las mujeres en las favelas y con las de escasos recursos. En años anteriores, Dios ha virado el enfoque de sus esfuerzos evangelísticos para incluir también a las esposas y madres en la clase media que ha conocido en el gimnasio y en la escuela de sus hijas y en las prácticas de ballet.       Aunque Ramona raramente entra en los barrios violentos con su esposo, el hecho que él ministre ahí afecta a toda la familia.       "Creo que yo era genuinamente ingenua y no entendía lo que estaba pasando durante los primeros cuatro años," dice ella. "Pero cuando comienzas a ver que la gente muere –gente que conoces—entonces entiendes lo que está pasando realmente..."

Narcotraficante brasileño receptivo ante la ‘gente buena’

RIO DE JANEIRO, Brazil (BP)--Un narcotraficante llamado "El padrino" quería que Eric Reese estuviera muerto.