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Bautistas de Florida y de Cuba ‘se ofrecen esperanza los unos a los otros’

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[SLIDESHOW=39635,39636]HABANA (BP) — Mientras EE.UU. vuelve su atención a la restauración de las relaciones diplomáticas con Cuba, los bautistas de Florida continúan trabajando junto a sus vecinos 145 kilómetros al sur para mantener las relaciones establecidas durante los pasados 18 años.

“Nos ofrecemos esperanza los unos a los otros,” dijo David Gonzales, director de equipos voluntarios de ministerio con la Convención Bautista del Oeste de Cuba refiriéndose a la asociación entre la Convención Bautista de Florida y su convención hermana en Cuba.

“Tenemos equipos voluntarios que vienen a ayudar a nuestras iglesias en evangelismo, ministerio y construcción como parte vital de nuestra visión de la plantación de iglesias,” dijo Gonzales. “Creo que una de las mejores cosas que han sucedido a través de la asociación es las relaciones cercanas que se han desarrollado entre las iglesias bautistas de Florida y las iglesias cubanas.”

Este años, 23 equipos de las iglesias bautistas de Florida están programadas para ir al oeste de Cuba; siete para el este de Cuba.

“En promedio, cada 12 días un equipo de los bautistas de Florida va a Cuba,” dijo Craig Culbreth, estratega líder del Grupo Misional de Apoyo de la Convención.

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Los voluntarios están haciendo una diferencia eterna cuando ministran en iglesias, ponen ladrillos y construyen techos, dijo Gonzales. Él citó a un albañil cubano contratado para trabajar junto con el equipo bautista de Florida quien fue guiado al Señor a través de los voluntarios bautistas de Florida. “Muchas de nuestras iglesias han tenido esa experiencia,” dijo.

“He visto la influencia de los voluntarios de Florida levantando laicos para el liderazgo que hoy sirven al Señor como pastores en sus iglesias,” añadió.

“Hay muchos ejemplos de cómo la asociación hace una diferencia al alcanzar a Cuba para Cristo,” señaló Gonzales. “No solamente debido al apoyo financiero provisto para nosotros sino también el ministerio de muchos cristianos estadounidenses que vienen y hacen ministerio como parte de un equipo voluntario.”

Durante los pasados cuatro años, los 300 miembros de la Primera Iglesia Bautista de Aurantia en Mims ha trabajado junto a una iglesia en Surgidero de Batabano, un pequeño pueblo pesquero en la costa sur de Cuba que tiene solamente una iglesia evangélica.

El trabajo en Cuba es “mutuamente beneficioso” para las iglesias de ambos países, dijo Cottrell. “Nosotros vamos y proveemos materiales bíblicos y de construcción que ellos no pueden obtener. Mientras que al mismo tiempo ellos nos enseñan sobre perseverancia y santidad en una sociedad no tan amistosa hacia el evangelio. Nosotros vamos con una mentalidad de dar y servir al pueblo cubano pero nos damos cuenta después de regresar que recibimos mucho más de lo que dimos.”

Los miembros del equipo regresan del viaje con “un mayor deseo de alcanzar a sus vecinos para Cristo y de alcanzar mejor nuestra propia comunidad con el evangelio,” dijo.

“Yo veo a los bautistas de Florida como vasijas que llevan esperanza a un país con una terrible necesidad de ánimo,” dijo.

Steven Shelhammer, pastor de la Iglesia Bautista Northwest en Cocoa, llevó 10 miembros al campamento bautista cubano en Mantanzas del 9 al 16 de enero. Realizaron tareas de construcción en el día y dirigieron ministerio evangelizador y ministerio infantil durante la noche.

“Fue absolutamente gratificante ir a compartir el evangelio con gente que nunca habían oído el mensaje antes; fue una bendición inmensurable,” dijo.

“Ahora tenemos un corazón para Cuba. Lo que Dios hizo allá y acá es increíble; hemos sido bendecidos,” dijo Shelhammer.

La pasión de los bautistas de Florida por compartir el evangelio con Cuba tiene raíces históricas que comenzaron cuando William F. Wood de Fernandina sintió el llamado a ministrar a los cubanos que vivían en Key West y luego se convirtió en el primer misionero a Cuba en 1883, enviado y sostenido por la Convención Bautista de Florida. Esa acción puso en marcha un compromiso de 20 años de los bautistas de Florida para financiar esfuerzos misioneros a la población cubana que había emigrado a Key West, Tampa y Ybor City.

También en 1881, la Junta Estatal de Misiones empleó a Adela Fares de Key West como misionera a los cubanos; y comisionó a Alberto Díaz en 1886 que predicaba doctrina bautista en la Habana, una rareza en ese tiempo en la católica Cuba.

Las responsabilidades para Cuba fueron asumidas por la Junta de Misiones Locales de los Bautistas del Sur (ahora Junta de Misiones Norteamericanas) a finales de los 1880s. Pero eso paró el involucramiento de los bautistas de Florida. A petición de la Junta en 1913, la secretaria de correspondencia de la Unión Femenil Misionera de los bautistas de Florida, Charlotte Peelman viajó a Cuba para organizar la primera UFM bautista del sur en la isleña nación.

La Junta continuó sosteniendo el ministerio en Cuba del oeste a través de la plantación de iglesias y el entrenamiento de pastores hasta la toma comunista en 1959 que forzó el retiro gradual de 168 misioneros bautistas del sur — dos de los cuales fueron encarcelados. Entre 1970 y 1994 ningún esfuerzo misionero bautista del sur fue permitido.

A pesar de la persecución del gobierno, los cubanos bautistas se mantuvieron luchando para esparcir el evangelio.

En 1987 el trabajo bautista del sur en Cuba fue reasignado a la Junta de Misiones Internacionales.

Después de regresar de Cuba el pasado septiembre, John Holloway, estratega del Equipo de Asociación de Misiones de Florida, dijo que cree que el país está experimentando una “transición.”

“El cambio progresa a medida que la influencia de las culturas de alrededor del globo y el crecimiento del turismo avanzan,” dijo. “Todo el país parece ser más móvil; la gente está en movimiento. Un optimismo cauteloso prevalece con el cambio en el horizonte.”

Los hermanos cubanos en Cristo continúan demostrando un celo por el evangelismo y la plantación de iglesias que Holloway llama “contagioso y epidémico.” Los miembros de la iglesia oran y planean el avance del evangelio en las áreas de plantación de iglesias y lugares estratégicos de desarrollo de liderazgo.

Y mientras muchos cubanos bautistas en los 1960s estaban involucrados políticamente, esta generación de líderes de iglesia siempre ha vivido bajo el gobierno comunista y ahora trabajan dentro de los lineamientos que les han dado, dijo Culbreth.

“Los pastores jóvenes se están volviendo más valerosos y están pensando estratégicamente sobre la vida de la iglesia y cómo hacer discípulos,” señaló Culbreth.

“El cambio más visible parece estar en el corazón de los líderes evangélicos a escala nacional cuando oran y planean para su mañana,” dijo Holloway. “Hay una creencia prevalente de que Dios le ha dado a Cuba el mandato de llevar el evangelio adelante y que él está orquestando los eventos de la historia cubana para llevar a cabo su voluntad.”

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