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De tal palo tal astilla: Los padres cristianos somos los modelos para nuestros hijos

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EL PASO, Texas (BP)–“De tal palo tal astilla” es un viejo dicho que refleja la sabiduría de nuestros pueblos hispanos. Cuando yo era un muchacho escuchaba decir esta frase a las personas mayores al referirse a la mala conducta o malas acciones que observaban en los hijos de otros. Hoy pasa lo mismo. Observamos y somos observados a través de lo que hacen o no hacen nuestros hijos. Y casi siempre la gente mueve la cabeza y termina diciendo “de tal palo tal astilla”.

En el contexto general de este proverbio popular quiero remarcar que lo que realmente necesitamos los padres es ser modelos a nuestros hijos. ¿Por qué? La mayoría del aprendizaje de nuestros hijos lo obtienen mediante el ejemplo que los padres les damos. Nuestros hijos nutren su carácter, su conducta, su temperamento, su comportamiento, sus decisiones, sus sueños y aspiraciones de lo que observan en sus padres. Por eso es importante que seamos modelos correctos; no deformes. Mencionaré algunas preguntas relacionadas con aspectos prácticos en los cuales debemos ser modelos para nuestros hijos; porque ellos nos observan:

1. ¿Tratamos con cortesía y cariño a nuestra esposa aunque no estemos de acuerdo en todas las cosas?

2. ¿Tomamos la iniciativa en buscar la reconcialiación por medio del perdón cuando algunos desacuerdos han enfriado la comunicación con nuestra esposa, los hijos u otras personas?

3. ¿Estamos comprometidos con la honestidad al no hacer cosas que pedimos a nuestros hijos que no hagan?

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4. ¿ Ven nuestros hijos que somos consistentes en el desarrollo de un plan de vida devocional para fomentar la oración, el estudio de la Biblia y la buena comunicación familiar?

5. ¿Estamos seguros que cuando nuestros hijos crezcan no se quejarán diciendo que alguna vez les ofrecimos algo y que no les cumplimos?

6. ¿Habremos caído en la práctica de formas de mentira social y cultural para justificar algunas acciones o decisiones personales o familiares?

7. ¿Cuando llegamos a casa dedicamos tiempo a nuestros hijos o seguimos trabajando en otras cosas?

8. ¿Somos los padres la principal fuente de información de la verdad y los valores morales que tienen nuestros hijos?

9. ¿Disfrutan nuestros hijos y prefieren estar con nosotros la mayor parte del tiempo sin importar la edad que tengan?

10. ¿Les hemos enseñado a nuestros hijos desde pequeños los principios bíblicos sobre la sexualidad o lo que ellos saben lo recibieron de amigos en la escuela?

11. ¿Somos los padres los primeros en ser buscados por los hijos para conversar de cualquier problema personal o buscando palabras de consejo?

12. ¿Estamos seguros que nuestros hijos van a escoger casarse con personas “parecidas a sus padres”?

13. ¿Podrán contar nuestros hijos a sus amigos que tienen padres que siempre les dicen palabras positivas y estimulantes?

14. ¿Somos padres que terminamos con excelencia cualquier proyecto grande o sencillo que emprendemos ya sea en la casa, en el trabajo o en la iglesia?

15. ¿Observan nuestros hijos contentamiento y alegría en lo que hacemos, aunque enfrentemos dificultades?

16. ¿Saben nuestros hijos que los apreciamos y los aceptamos tal como son? ¿Se los hemos dicho?

Estimados padres, nuestros hijos y los hijos de otras familias nos están observando. ¿Estamos siendo buenos y correctos modelos (moldes) para ellos

Tengamos cuidado porque Satanás esta haciendo grandes avances en su guerra contra la familia. Difícilmente se encuentran familias en estos días que no hayan tenido pérdidas en esta guerra. Pero este no es momento para lamentaciones. Este es el momento de ir directo al grano, y permitir que Jesús haga su obra completa en nuestras vidas y en las vidas de nuestros hijos. Hay un mensaje de testimonio en todo esto. Recuerde que muchos que observan a nuestros hijos van a mover la cabeza afirmativamente y van a decir “de tal palo tal astilla”. ¡Esperamos sea para reconocer que fuimos buenos modelos!
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Para enriquecer la comprensión de este tema quiero sugerir la lectura del libro El padre que yo quiero ser escrito por Josh McDowell y publicado por Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org).