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EDITORIAL: Como tratar con el Sufrimiento Cristiano (2 Timoteo 2:1-10)

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FORT WORTH, Texas (BP) — 1. El experto en sufrimiento: El apóstol Pablo.

La última carta del apóstol. Cerca de que lo maten. Está anciano. Enfermo. Muchos lo han abandonado pero él se concibe como alguien que está dispuesto a sufrir y aguantar todo por amor de Cristo, su Palabra, y sus hermanos.

2. El hermano que sufre: Timoteo.

Joven ministro. Quizá en los primeros treintas. Se encuentra desanimado. Ha llorado (Cap. 1). Pablo lo considera como un hijo amado a quién debe aconsejarle que se anime y que avive el don que Dios le ha dado. Debe tomar fuerzas y seguir el ejemplo del apóstol en cuanto al sufrimiento.

3. La fuerza para soportar el sufrimiento: La gracia del Señor Jesús. 2:1-2.

Tomar fuerzas, esforzarse, recargar las fuerzas. Se trata de zambullirse en la gracia de Jesús y salir renovado y con muchas más fuerzas. Es recordar y apropiar la “historia personal de gracia” que todos los creyentes en Cristo tenemos. Todos tenemos experiencias en donde si no hubiera sido por la gracia de Dios no estaríamos aquí.

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Para animarse Timoteo tiene que sacar fuerzas de la gracia que Dios le ha dado en Cristo. Esta gracia, según el capítulo 1 es la salvación provista y revelada en la persona de Jesús. Esta gracias tiene que ver con el darnos a conocer que la muerte no es lo último y que la vida eterna, la inmortalidad espera a todos los creyentes en Jesús.

4. Los modelos para vivir en medio del sufrimiento: (2:3-7)

El soldado consagrado a complacer a su capitán.
El atleta disciplinado a correr legitimamente.
El labrador que personalmente trabaja para mirar los frutos.

5. La disposición final contra el sufrimiento: Acordarnos de Jesús. (2:8-10)

Para aguantar todo por la palabra de Jesús.
Para soportar todo por amor de la gloria eterna de sus hijos.

6. Conclusión

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El hijo de Dios aunque viva en medio de sufrimiento, y todo creyente genuino tarde o temprano lo hará (3:12), debe confiar en la gran gracia de Jesús al darnos la inmortalidad gloriosa. Debe seguir el ejemplo de un soldado, atleta y labrador quienes trabajan en medio de circunstancias extenuantes, pero reciben su corona, su frutos, y su condecoración. Así se vive en medio del sufrimiento.

Finalmente, el creyente debe recordar con especifica claridad a Jesús de Nazaret quien aunque sufrió fue resucitado. Esto producirá en nosotros una disposición firme de aguantar todo y soportar todo por amor de su obra, y con los ojos puestos en la gloría eterna.

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