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EDITORIAL: La vida se trata de decisiones

FRESNO, Ca. (BP) — La vida depende de las decisiones que tomemos. Desde el principio de los tiempos Dios instruyó al hombre, pero le dejó la libertad de decidir. A veces pienso en las decisiones que yo y otros hacemos.

Pienso en decisiones tales como manejar. ¿Qué dirección seguir? Tal vez hayan dos rutas para llegar al mismo lugar, pero veré panoramas muy diferentes en el camino. Una ruta puede ser más larga mientras que la otra quizá sea más corta, pero con muchas curvas en el camino. Ya que las curvas no son mis preferidas, yo seleccionaría la ruta más larga. Una ruta puede tener bellos paisajes mientras que la otra pudiera llevarme por un camino difícil y empinado.

Recuerdo a Robert Frost, poeta laureado en América durante la década de los sesenta, y su famoso verso: El camino no elegido. Estoy seguro que muchos de ustedes están familiarizados con este.

“Dos caminos se bifurcaban en un bosque amarillo,
y apenado por no poder tomar los dos
siendo un viajero solo, largo tiempo estuve de pie
mirando uno de ellos tan lejos como pude,
hasta donde se perdía en la espesura”.

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La poesía concluye diciendo: “Dos caminos se bifurcaban en un bosque y yo,yo tomé el menos transitado, y eso hizo toda la diferencia”.

Nuestras decisiones realmente hacen una gran diferencia. Las Escrituras nos brindan una guía completa para el viaje. Proverbios 3:5-6 nos dice: “Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas”.

Con frecuencia nos desviamos del camino que nos llevaría a nuestro destino porque no seguimos las instrucciones del Señor. Esto es un hecho cierto en la vida, y no es más evidente que en las vidas del pueblo de Israel.

También aprendemos de las Escrituras y de las enseñanzas de Jesús. En Mateo 7:13-14 Él nos enseña a entrar por la puerta estrecha porque “ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición”. La verdad principal es esta: “estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida”.

Estos principios no solo se aplican a las personas, sino también a los ministerios e instituciones. Nuestra confianza y seguridad deben estar en nuestro Señor. Soy bendecido diariamente cuando al final del día me doy cuenta cuánto me ha guiado Él. La paz me acompaña durante el día cuando busco y siento Su presencia. He aprendido a buscar los desvíos en cada situación, y pedirle a Él que me dirija al responder las llamadas, las cartas, las conversaciones, etc.

Al acercarnos a la mitad del año, recordemos que cada día tenemos decisiones que tomar. Si usamos nuestra guía, la palabra de Dios, las decisiones estarán marcadas con claridad. Al mirar las decisiones que se le presenten en su vida, le animo a escoger aquellas que traigan “vida” en Cristo. Sobre todo, el Señor del pasado es el Dios de hoy y del fututo. Confiar en Él nos trae paz.

Continuemos depositando nuestra confianza y seguridad en Él para tomar decisiones correctas y permanecer en Su camino para tener una ¡mañana gloriosa porque eso hará toda la diferencia!

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