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Líderes bautistas del sur urgen oración en medio de disturbios cubanos y protestas contra el gobierno

LA HABANA (AP) – Mientras las autoridades cubanas confirmaron el martes que una persona ha muerto durante las manifestaciones que han conmovido la isla en los últimos días al protestar por la escasez de alimentos, los altos precios y otras quejas contra el gobierno, los líderes bautistas del sur instaron a la oración por la seguridad y por el avance del Evangelio a pesar de la continua agitación.

Las manifestaciones que estallaron el domingo han visto a miles de cubanos en las calles expresando quejas contra la escasez de bienes, el aumento de los precios y los cortes de electricidad. Algunos manifestantes han pedido un cambio de gobierno. Las manifestaciones fueron extremadamente inusuales en una isla donde se tolera poca disidencia contra el gobierno.

Aunque las comunicaciones desde la isla eran irregulares (el servicio de datos de Internet y teléfonos celulares continuó interrumpido), los líderes bautistas del sur pidieron oración. Julio Arriola, director ejecutivo de relaciones hispanas con el Comité Ejecutivo de la SBC, dijo que ha estado en contacto con varios líderes con sede en Estados Unidos en los últimos días que han expresado gran preocupación por los informes que han recibido de socios ministeriales en Cuba.

“El querido pueblo de Cuba puede contar con el amor y las oraciones de nuestra familia SBC en los Estados Unidos”, dijo Arriola. “Dios está haciendo cosas maravillosas allí y nada puede detener el movimiento de Dios. La verdad del Evangelio de Jesús necesita seguir brillando en la isla. Que el poder del Espíritu Santo se manifieste plenamente a través de Sus hijos allí”.

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Bobby Sena, director del programa de estudios de español del Midwestern Baptist Theological Seminary, expresó su preocupación por el pueblo cubano.

“Nos unimos a los miles de hispanos en los Estados Unidos y en todo el mundo hispano que envían su amor y oraciones por el pueblo cubano”, dijo Sena, y agregó que su equipo “continuará orando por Cuba, la iglesia evangélica y especialmente por los 48 estudiantes de Midwestern de Cuba”.

El Ministerio del Interior cubano dijo en un comunicado que Diubis Laurencio Tejeda, de 36 años, murió el lunes durante un enfrentamiento entre manifestantes y policías en el municipio de Arroyo Naranjo en las afueras de La Habana. Dijo que un número no especificado de personas fueron arrestadas y algunas personas resultaron heridas, incluidos algunos oficiales.

La última gran manifestación pública de descontento, por las dificultades económicas, tuvo lugar hace casi 30 años, en 1994. El año pasado, hubo pequeñas manifestaciones de artistas y otros grupos, pero nada tan grande o generalizado como lo que estalló el pasado fin de semana.

La Habana todavía tenía una fuerte presencia policial el martes, con oficiales que custodiaban particularmente puntos clave como el paseo costero del Malecón y el Capitolio.

No hubo informes de nuevas protestas, a las que el gobierno ha tratado de culpar a los cubanoamericanos que utilizan las redes sociales para instigar disturbios en Cuba.

Las manifestaciones en varias ciudades y pueblos fueron algunas de las mayores muestras de sentimiento antigubernamental que se han visto en años en una Cuba estrictamente controlada, que enfrenta un aumento de casos de coronavirus mientras lucha con su peor crisis económica en décadas, al menos en parte como consecuencia de Sanciones estadounidenses impuestas por la administración del presidente Donald Trump.

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La rara manifestación de disidencia llevó al expresidente Raúl Castro a unirse a otros líderes importantes el lunes para discutir la situación. El gobierno comunista siguió minimizando las protestas y alegando violencia por parte de los manifestantes. Un comunicado del gobierno cubano acusó a los manifestantes de vandalizar casas, provocar incendios y dañar líneas eléctricas. También alegó que atacaron a policías y civiles con cuchillos, piedras y otros objetos.

“El 11 de julio hubo disturbios, hubo desórdenes a una escala muy limitada, aprovechando oportunistamente las difíciles condiciones en las que vivimos hoy los cubanos”, dijo el martes el Ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, añadiendo que expertos del gobierno habían encontrado evidencias de forasteros utilizando equipos sofisticados para difundir mensajes alarmistas e incitantes a través de las redes sociales.

Pero, dijo Rodríguez, “El 11 de julio no hubo explosión social en Cuba. No lo hubo por la voluntad de nuestro pueblo y por el apoyo de nuestro pueblo a la revolución y su gobierno”.

Los obispos católicos romanos de Cuba hicieron un llamado a evitar la violencia.

“Entendemos que el gobierno tiene responsabilidades y ha tratado de tomar medidas para aliviar las dificultades mencionadas, pero también entendemos que la gente tiene derecho a expresar sus necesidades, deseos y esperanzas”, dijeron en un comunicado.

Estados Unidos, al menos hasta ahora, no ha detectado ningún aumento de migrantes de Cuba, dijo el martes el secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, a periodistas en Washington. También advirtió a los cubanos que todos los migrantes interceptados en el mar son devueltos a sus países de origen o enviados a otros países bajo acuerdos de larga data destinados a disuadir a las personas de intentar hacer el peligroso cruce.

“El mensaje humanitario para el pueblo de Cuba es que no se lleven al mar”, dijo Mayorkas. “La gente muere cuando intenta migrar en el canal marítimo de manera irregular”.

La cuestión de la migración cubana en oposición al gobierno resuena con Mayorkas, cuya familia huyó de la revolución cubana en la década de 1960.

“Comprendí lo que significaba para mi padre perder todo lo que había construido para su joven familia”, dijo. “Apoyamos al pueblo de Cuba”.

De The Associated Press. No se puede volver a publicar. Baptist Press contribuyó a esta historia.