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Literalmente viendo crecer el fruto de su labor en el Telegraph Center en Oakland

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OAKLAND, Calif. (BP) –- Hay una metáfora sobre el fruto de la labor de los creyentes — y a veces también da frutos literales.

Exactamente esto es lo que está creciendo en un sitio que anteriormente no era muy atractivo y que ahora hospeda al Telegraph Ministry Center en Oakland: árboles frutales, coles, lechugas, zanahorias, brócolis, tomates, frijoles y todo tipo de hierbas aromáticas. Esta cornucopia de frutas y vegetales es el resultado del tipo de ministerio de alimentación más literal que hay, uno en el cual se ha embarcado este entro desde inicios de este año: un huerto comunitario.

“Nuestro ministerio principal es proveer alimentos de emergencia y ropa para las familias e individuos que los necesiten, son unos 1,200 individuos al mes, y sólo de vez en cuando tenemos vegetales y frutas frescas para darles,” explicó Chris Watson, el director del centro — propiedad de la Convención Bautista del Sur en California — desde el 2010.

“Los vegetales y frutas frescos y la carne son lo que nuestros clientes piden más, y desde luego queremos que nuestros clientes estén saludables, así que un huerto nos pareció una buena idea.

“Teníamos un terreno que solamente era pasto muerto y mala hierba, y queríamos hacer algo con él que no fuera solamente bonito sino también productivo,” explicó Watson.

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Así que en febrero, él mismo, el personal del centro y los voluntarios comenzaron el proceso de convertir en un huerto comunitario ese terreno infestado de mala hierba y pasto muerto. Para su sorpresa, hubo quienes espontáneamente quisieron unirse a ellos.

“Un hombre, cuya misión es ayudar a los jardineros locales a producir más para tener algo extra que donar a los bancos alimenticios, nos contactó para ofrecer trabajar con nosotros,” dijo Watson. “Y a través de la conexión con él, hemos ganado algunos otros socios: FoodPool, Victory Garden Foundation, Hillside Gardeners de Montclair, y personas de la comunidad. Dios nos ha enviado los recursos.”

De hecho, la compañía Waste Management donó tierra para cultivo y mantilla — dos cargas “enormes”; algunos viveros donaron plantas y semillas; las ferreterías locales donaron equipo para cultivo. El único gasto mayor –aparte del mucho sudor que involucra comenzar un huerto — fue actualizar el sistema de irrigación para tener un sistema de riego por goteo—y uno de los voluntarios de la comunidad compartió el gasto con nosotros.

“No sólo es esta una grandiosa oportunidad para tener vegetales y frutas frescos para nuestros clientes, si no que ha sido una medio de evangelismo para nosotros,” dijo Watson. “Esto atrajoa nuestro centro a la gente de la comunidad, a quienes no tienen necesidad de ropa o alimentos y ha sido una manera maravillosa de comunicarnos con ellos y construir relaciones con ellos.”

Pero incluso un huerto bien plantado sufre si no se le atiende. Para evitar eso, hay de 5 a 12 voluntarios que vienen semanalmente (mayormente los sábados) para abordar la larga lista del mantenimiento de un huerto. Uno de los días especiales donde se invitó a la comunidad hubo 45 voluntarios que hicieron proyectos especiales, como un jardín memorial. Los voluntarios, naturalmente, obtienen los beneficios de la primera cosecha.

El huerto tiene tres áreas separadas, todas según un plan maestro diseñado en febrero: un área para árboles y arbustos frutales; un huerto de hierbas y especias para cocinar y lechugas; y una tercera área (todavía en proceso) que incluye de todo, desde tomates hasta frijoles.

Watson — quien libremente admite ser un jardinero novato — dijo que aunque a veces fuera un reto organizar a todos los grupos dispersos para estar enfocados, le ayudó que todos tenían la misma meta.

“Me ha sorprendido lo rápido que sucedió todo,” dijo. “Nos sentamos a hablar en enero y para abril ya habíamos visto brotes de algunas plantas. Es muy gratificante ver que ha dado fruto tan rápido.”

¿Será que habrá una “cosecha” de pollos en el futuro menú? Watson se ríe y contesta, “Bueno… probablemente no, pero uno nunca puede estar tan seguro.”

Eso sí que sería otro tipo de fruto, aunque uno con la misma meta de todas las actividades de Telegraph Center: un ministerio para los necesitados, en el nombre de Jesús.
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Este artículo fue publicado en el boletín informativo de la Convención Bautista del Sur en California, llamado California Southern Baptist (csbc.com/csb). Amanda Phifer es una de las escritoras de esta convención.