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Testificar es a propósito (intencional): Felipe y el etíope


Me acuerdo de mi abuelo, un hombre de Dios que tenía una pasión por las almas perdidas.  El me enseñó lo importante que era testificar intencionalmente.  Era su costumbre subirse al autobús a la hora pico cuando el autobús iba lleno.  En el recorrido se quedaba de pie intencionalmente junto a las personas y a los que estaban a su lado les regalaba un dulce o caramelo para ganarse la atención de ellos, y les comenzaba a testificar de Cristo; las personas le escuchaban simplemente porque recibieron un dulce. Algunas veces yo iba en el mismo autobús sentado, y cuando él me veía me decía en voz alta, “Háblele a la persona que está a tu lado”. Me sentía avergonzado cuando me lo decía en frente de todos, hasta que entendí la importancia de aprovechar las citas divinas que Dios nos pone para testificar de Cristo.

En el Nuevo Testamento, el testificar de Cristo no era una actividad fija que se hacía solo en un día y hora determinada; sino que era el rebosamiento constante, espontáneo e intencional de la experiencia individual y corporal del creyente en cuanto al conocimiento que tenía de Cristo.

El encuentro de Felipe con el etíope es un lindo ejemplo de lo que es testificar a propósito o de forma intencional.

Hechos 8:5 dice que, Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo.  La predicación de Felipe en Samaria fue muy fructífera donde muchos creyeron y fueron bautizados.   Dios decide mover a Felipe de Samaria hacia el desierto con un propósito específico para que tuviera un encuentro con un hombre que Dios ya estaba preparando su corazón.

Un ángel del Señor le dijo a Felipe: Ve al sur, al camino del desierto, que baja de Jerusalén a Gaza (8:26).  Felipe obedeció la voz de Dios incluso cuando aparentemente no había sentido de hacer eso porque en Samaria había un avivamiento, y de repente Dios envía a Felipe al desierto.  Muchas veces Dios actúa así para que podamos atender a una cita divina.

El Espíritu le dijo: Ve a ese carro y quédate cerca de él. Entonces Felipe corrió hacia el carro y oyó al hombre que leía al profeta Isaías…. Felipe obedeció.

El versículo 27 dice: Él iba en camino, y en su camino se juntó o se acercó …. Esto nos enseña que intencionalmente hay que acercarnos a las personas y no esperar que ellos se acerquen a nosotros.    

Algo interesante en este encuentro es que Felipe no se subió al carro del etíope hasta que fue invitado a subir.  Lo único que hizo Felipe por orden del Espíritu fue caminar junto al carro de una forma intencional. 

Esto nos enseña que debemos de esperar a que nos inviten a subir y entrar al corazón de una persona.  Hubiera sido una mala actitud de Felipe que se invitara a sí mismo a subir al carro y empezar a testificarle al etíope.  Nos enseña que no se le debe de imponer a las personas con el evangelio. Talvez las puertas se le hubieran cerrado a Felipe para testificarle al etíope.  

Simplemente lo que hizo Felipe fue poner oído de lo que venía leyendo el etíope, y oyó que leía al profeta Isaías, y dijo: Pero ¿entiendes lo que lees?, y él dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Muchas veces una pregunta que hacemos va a producir que también se nos pregunte para saber cuál es el siguiente paso que debemos tomar.

Yo he aprendido que una parte importantede testificar intencionalmente es haciendo preguntas, y no dar respuestas antes de tiempo. Una sola pregunta puede servir de puente para que una persona nos abra las puertas y nos invite a entrar a su corazón.

Así que el etíope invitó a Felipe a que se acercara y se sentara con él. La historia nos dice que Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús. Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado? Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó (8:35-38).

Esta historia del encuentro de Felipe con el etíope es un hermoso cuadro de lo que produce el testificar intencionalmente. ¿Cómo podemos llevar esto a la práctica?  Tenemos que examinar nuestro modelo de circulación o tráfico con personas que nosotros tenemos trato diario.  Nuestro tráfico diario puede ser, ir a la estación de gasolina, banco, supermercado, trabajo, transporte público, diversión / deporte, tiendas, etc. Una señora escogía siempre intencionalmente a la misma cajera cada vez que iba al banco para entablar una amistad con ella.

Lo que hay que hacer es acercarnos a esas personas que Dios coloca dentro de nuestro tráfico diario, y buscar una oportunidad de comenzar a fomentar una amistad con ellos, y en muchas ocasiones Dios nos pone una pregunta clave que debemos de hacerle que va a servir de puente para que después podamos presentarle el evangelio.

Recuerde que el Espíritu Santo obrará en el corazón de los perdidos convenciéndoles de pecado y guiándolos a un nuevo nacimiento en Jesucristo.  El trabajo que hay que hacer es simplemente hallar a aquellos que están cerca de nosotros o en nuestro tráfico diario y en quienes el Espíritu Santo está trabajando, y compartir el evangelio con ellos.  Fue el Espíritu Santo quien guio a Felipe a testificar de una forma intencional y sin temor a un hombre que no conocía. 

Preguntas para reflexionar:

  • ¿Alguna vez se ha sentido temeroso de testificar de Cristo de una forma intencional?
  • ¿De qué manera Dios a través del Espíritu Santo reduce ese miedo y le da seguridad para testificar intencionalmente, así como lo hizo con Felipe?
  • ¿Cuáles son algunas formas en que el Espíritu Santo trabaja con nosotros en nuestros esfuerzos de testificar intencionalmente?

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  • Por William Ortega