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Terremoto en Chile — Un año después se siguen tocando corazones chilenos


SANTIAGO, Chile (BP)–Hace un año, uno de los terremotos más poderosos en ser registrados sacudió Chile. Desde entonces, trabajar en los proyectos de auxilio ha llevado al misionero hispano Alfredo Valencia a ayudar a muchas familias que sufren.

Pero él nunca olvidará a una familia en particular. Valencia los encontró en su hogar parcialmente colapsado en una colina en Cartagena, Chile, un pueblo costero fuertemente golpeado por el terremoto de 8.8 en magnitud que destrozó el centro de Chile el 27 de febrero del 2010.

La familia con ocho hijos -entre dos meses a 17 años de edad- “estaban viviendo en condiciones muy, muy malas,” recuerda Valencia, misionero de la IMB en Santiago de Chile.

Fue meses después de que el desastre ocurrió y los proyectos de auxilio estaban llegando a su fin cuando los oficiales locales declararon su casa como inhabitable y les pidieron que se mudaran. Pero la familia no tenía otro lugar a donde ir.

Cuando Valencia vio su necesidad urgente, “yo dije, Dios provéenos para que podamos ayudar a esta familia.”

La respuesta de Dios vino cuando el celular de Valencia sonó. Era un miembro de un equipo de voluntarios bautistas de California que se dirigían a Chile a construir “mediaguas” — refugios temporales prefabricados — para víctimas del terremoto. Valencia le contó sobre esta familia.

Los dos hablaron sobre las opciones que tenían para ayudarlos y estuvieron de acuerdo en que la familia necesitaba más que un refugio temporal de 10 por 20 pies. El voluntario dijo que su equipo estaba dispuesto a reconstruir la casa.

Los bautistas de California tardaron 7 días, trabajando desde las 7 am hasta las 9 pm, para reconstruir la casa con la ayuda de Marcos, el padre de la familia. Cuando el trabajo terminó, el grupo celebró con un servicio de acción de gracias. Durante este servicio, Marcos oró para recibir a Cristo. Hoy, él y su familia están estudiando la Biblia en una misión bautista en Cartagena.

“Los ocho hijos de esta familia crecerán algún día y tendrán una historia que contar sobre cómo sobrevivieron el terremoto, y de lo que Dios hizo con su hogar,” dijo Valencia. “Ellos van a recordarnos como los que vinieron a su hogar con el evangelio, porque Dios nos permitió el tiempo y los recursos para reconstruirlo.

“Pero lo que en realidad reconstruimos para esa familia, fueron sus vidas, su esperanza. Y Él nos usó para ayudarlos a entender que realmente le importan a Dios.”

Desde el devastador terremoto y posterior tsunami que cobraron las vidas de 524 personas en Chile, cientos de chilenos han recibido el mismo mensaje a través de los proyectos de auxilio bautistas. Juntos, bautistas chilenos, voluntarios Bautistas del Sur y misioneros de la IMB han satisfecho necesidades físicas, espirituales y emocionales en el nombre de Jesús.

Un total de $722.000 en fondos de proyectos de auxilio Bautistas del Sur han ayudado a financiar los esfuerzos.

“Al llegar al aniversario de este poderoso terremoto, estamos eternamente agradecidos con los Bautistas del Sur por abordar las necesidades de la gente alrededor del mundo, particularmente aquí en Chile a la luz de este desastre,” dijo Charles Clark, misionero de la IMB, quien encabezó los proyectos de ayuda en Chile de los Bautistas del Sur. “Apreciamos tanto a los Bautistas del Sur que dieron sacrificialmente de su tiempo y dinero para suplir las necesidades de los chilenos. Y estamos igualmente agradecidos por los socios bautistas chilenos con quienes unimos fuerzas para cubrir las necesidades inmediatas de aquellos que fueron más afectados por el terremoto.”

Durante el proyecto de ayuda, voluntarios bautistas compartieron la esperanza de Cristo al construir alrededor de 350 refugios temporales usados como casas y salones de escuela, y al servir por lo menos 150.000 comidas preparadas en cocinas provisorias. Además de financiar estos proyectos, las contribuciones de los Bautistas del Sur para los proyectos de auxilio también costearon el entrenamiento de 3.000 chilenos en técnicas de consejería en crisis para ayudar a sobrevivientes a enfrentar los traumas después del terremoto.

Dick Price, un misionero Bautista del Sur en Chile y ex sicólogo para la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, lideró el entrenamiento. Su trabajo también abrió camino para que voluntarios de la Iglesia Bautista de Madison Hills en San Antonio llevaran a cabo actividades recreacionales y la presentación del evangelio para aproximadamente 500 niños y 30 maestros en la zona del terremoto.

Price dijo que sus sesiones de entrenamiento destacaron “la importancia de hablar sobre nuestras experiencias, nuestros pensamientos, nuestros sentimientos y el impacto de eventos traumáticos en nuestras vidas. En cada plática, se daba un claro mensaje sobre la promesa de Dios en Romanos 8:38-39, de que nada, ni aun la muerte, puede separarnos de su amor en Cristo Jesús. Era una oportunidad dada por Dios para satisfacer una necesidad emocional al mismo tiempo que se tenía la oportunidad de compartir el evangelio.”

Los proyectos de auxilio abrieron muchas otras puertas para compartir el evangelio por toda la zona de desastre. Una de esas fue en la pequeña ciudad de Botalcura, donde la escuela primaria pública fue grandemente dañada. Cuando Clark escuchó sobre la necesidad de los oficiales locales, hizo arreglos para que voluntarios bautistas de California construyeran 10 refugios temporales para ser usados como salones de clases para que los estudiantes pudieran comenzar el nuevo semestre a tiempo.

Arios de los padres de los estudiantes y algunos militares chilenos trabajaron junto al equipo en la construcción.

Bautistas del Sur proveyeron una Biblia para cada aula y un libro de historias bíblicas para cada niño. Jóvenes bautistas de Tennessee donaron útiles escolares. Voluntarios de la Iglesia Bautista de Hunter Street en Hoover, Alabama, entregaron los artículos junto con un regalo de calcetas y un versículo bíblico, para cada estudiante.

Clark y su esposa Karen viven a casi tres horas de la zona afectada, pero desarrollaron una relación con una de las familias de la escuela Botalcura quienes hospedaron voluntarios en su casa. Compartieron el evangelio con la familia y les dieron una Biblia. “Ellos estaban muy abiertos al evangelio y han ofrecido su casa para que se reúna un grupo de estudio bíblico allí,” dijo Karen Clark.

Ella pide a los Bautistas del Sur que oren para que Dios guíe a bautistas chilenos a la región para comenzar una iglesia en Botalcura y las comunidades de alrededor. Ella dijo “Hay una verdadera hambre por el evangelio allí.”

A lo largo de la zona de desastre, Dios también abrió puertas a través de las cocinas bautistas y la construcción de mediaguas. En el pueblo de Talca, por ejemplo, varias familias chilenas que recibieron ayuda de los bautistas están ahora asistiendo a la Iglesia Bautista el Sembrador, donde una de las cocinas había sido montada. Los líderes de la iglesia también están visitando las casas para dar seguimiento a las personas que los bautistas conocieron a través de la ayuda que se les dio.

Los proyectos de auxilio también abrieron camino para un futuro ministerio cooperativo entre bautistas chilenos y Bautistas del Sur. Debido a las necesidades que los voluntarios vieron en Chile, muchas iglesias Bautistas del Sur están colaborando como socios con iglesias bautistas chilenas. A través de convenios de tres a cinco años, ellos trabajarán juntos en evangelismo y plantación de iglesias en la zona del terremoto y entre segmentos de población aún no alcanzados en Chile.

Además, los proyectos de auxilio de los Bautistas del Sur construyeron puentes entre misioneros de la IMB y sus socios bautistas chilenos. “Estamos explorando oportunidades para compañerismo más cercano y entrenamiento conjunto para poder responder más efectivamente juntos en futuros proyectos de auxilio y proyectos de desarrollo comunitario,” dijo Clark.

Además de estos resultados, el proyecto de auxilio trajo oportunidades de evangelismo más allá de Chile. Antes del terremoto, un equipo de jóvenes bautistas chilenos de Santiago había estado orando sobre cómo compartir el evangelio durante un próximo viaje misionero a Uruguay. Cuando el equipo viajó allí unas semanas después del desastre, “lo que abrió puertas a estos jóvenes fue la oportunidad de contar a los uruguayos la historia del terremoto en Chile,” dijo Valencia, que sirve como movilizador entre los bautistas chilenos.

Ellos contaron sus experiencias como voluntarios en los proyectos de auxilio y daban la gloria a Dios por haber satisfecho las necesidades de los chilenos. Fueron entrevistados por diversos medios uruguayos y hablaron en varias escuelas.

“Dios los usó en un modo poderoso,” dijo Valencia. “Es una de las muchas maneras en que Dios usó la tragedia del terremoto para sus propósitos.”
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Maria Elena Baseler es una escritora para la IMB que vive en las Américas. Tristan Taylor, también escritor de la IMB en las Américas contribuyó en esta historia. Iglesias interesadas en asociarse con Chile pueden contactar a Jerry y Paula Bowling, conectores catalíticos de la IMB para Chile a [email protected]

ORACION POR CHILE:

— Ore por las familias chilenas que aun están enfrentando las secuelas del terremoto. Muchos chilenos todavía viven en refugios temporales y no tienen trabajo. Ore para que Dios les provea los recursos necesarios para reconstruir sus vidas.

— Pida al Señor que ayude a varias congregaciones bautistas chilenas que perdieron su templo en el terremoto. Ore para que Dios les ayude a encontrar los medios para reconstruir mientras continúan ministrando en sus comunidades.

— Durante los proyectos de auxilio, los bautistas encontraron varios pueblos donde no existen iglesias evangélicas. Pida a Dios que dé a los bautistas chilenos una visión por alcanzar estos pueblos.

— Ore por la posibilidad de que su iglesia forme un convenio con una iglesia bautista chilena. Este compromiso de tres a cinco años provee oportunidades para evangelismo y plantación de iglesias en la zona del terremoto y entre segmentos no alcanzados de Chile. Para más información contacte a los misioneros de la IMB Jerry y Paula Bowling a [email protected]

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  • Por María Elena Baseler