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COMPENDIO CULTURA: Aumentan los matrimonios entre personas de distintas religiones;…


NASHVILLE, Tenn. (BP)–Las recientes nupcias de la hija del ex presidente Bill Clinton, Chelsea Clinton, con el banquero inversionista Marc Mezvinsky, fueron un ejemplo muy visible de la creciente tendencia en los Estados Unidos: los matrimonios entre personas de diferentes religiones.

Chelsea Clinton se identifica a sí misma como metodista, pero su nuevo esposo es judío, y su boda incluyó a un pastor y a un rabí, así como el tradicional “chuppah” judío y el romper una copa con un pie.

La boda provocó que el diario USA Today y otras publicaciones citaran las estadísticas que muestran que los matrimonios con religiones mixtas están creciendo rápidamente entre las parejas de los EE UU. En 1988, 15 por ciento de las parejas en el país no coincidían en su fe, según el Sondeo General Social, pero para el 2006, la cantidad aumentó al 25 por ciento.

Para aquellos con una fe nominal, según escribió Cathy Lynn en USA Today el 2 de agosto, no es la gran cosa. Pero para aquellos que son serios acerca de su fe, los ciclos de la vida desde el bautismo hasta el entierro, van a causar problemas. Cada rito sagrado y día santo requerirá de negociaciones, dijo.

Gerald Harris, editor de Christian Index, una publicación de la Convención Bautista de Georgia, fue citado diciendo que una de sus preocupaciones principales acerca de los matrimonio con religiones mixtas es la enseñanza o tradiciones que van mezclar o a dejar de lado.

Harris, un ex pastor, dijo a USA Today que se ha negado a hacer bodas entre cristianos y no creyentes, y que en los funerales de los no creyentes, dice gentilmente a quienes están de duelo que el verdadero alivio puede ser encontrado sólo en Cristo.

“Va a ser algo más y más difícil para la gente aferrarse a su fe firme y fuertemente,” dijo Harris sobre los matrimonios con religiones diferentes. “…La idea de la verdad absoluta es lo que aquí está en juego.”

Un obispo metodista dijo a Grossman que en la consejería prematrimonial ha visto que “muchas personas religiosas no conocen su propia tradición-ya sea la metodista, la católica o la bautista.”

Un sacerdote dijo que la mayoría de las parejas mixtas toman uno de tres caminos: Echan en sus hijos todas las partes divertidas de la fe y los dejan elegir la suya después, o uno de los padres toma el liderazgo, o se convierten en una familia secular y lo abandonan del todo, escribió Grossman.

“He estado escuchando más a los adultos decir, ‘¿Qué importa? Dios está en todos lados,” dijo el sacerdote.

Además, cada vez más los estadounidenses tienen el apoyo necesario fuera de las instituciones religiosas, dijo el artículo. Para algunos, la religión ya no es algo que los identifica de manera significativa. Cada vez menos católicos optan por tener una boda en la iglesia, señaló Grossman, y mucha gente no siente la necesidad de tener una ceremonia religiosa en lo absoluto.

LAS CASAS-CULTO CRECEN EN POPULARIDAD — En lo que se ha denominado un regreso a la iglesia cristiana primitiva, la Associated Press identificó una tendencia en la cual más estadounidenses están eligiendo asistir a una casa-culto que a un centro de alabanza tradicional.

El Grupo Barna calcula que entre 6 y 12 millones de estadounidenses asisten a una casa-culto, y Pew Forum dijo que el 9 por ciento de los estadounidenses protestantes sólo asisten a cultos en un hogar, según reportó AP el 21 de julio.

Las casas-culto forman parte de lo que los expertos llaman “un cambio fundamental en la manera en que los cristianos de los EE UU piensan sobre la iglesia. Sáltate los sermones, los edificios costosos y enormes, multitudes anónimas, dicen. La casa-culto se trata de hacer relaciones forjadas en pequeñas comunidades de fe,” dijo AP.

Ed Seltzer de LifeWay Research fue citado diciendo que una parte del atractivo del movimiento de la casa-culto es un deseo de “regresar a una forma más sencilla de la expresión de la iglesia,” y muchos, “sólo quieren vivir como en la Biblia.”

La casa-culto presentada en el artículo de AP fue descrita como un “evento animado, a veces caótico, con niños ruidosos, aunque mayormente felices, revoloteando por ahí.” Después de un tiempo de convivencia, cada uno se dirigió a la mesa de la cocina a observar la comunión, seguida de un almuerzo donde cada familia cooperó con un platillo.

En el artículo, el grupo cantó algunas canciones de alabanza, pero “la mayoría parecía reacio ante una colecta de la ofrenda normal, prefiriendo hacer una donación sólo cuando haya una necesidad o surja una causa caritativa.”

Las casas-culto, decía AP, enfatizan el liderazgo compartido y la falta de jerarquía, y algunos lo ven como una alternativa a pagar a un pastor educado [académicamente] durante estos tiempos tan difíciles en la economía.
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Erin Roach escribe para Baptist Press.

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