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La Capacitación en Español Fortalece la Respuesta de Ayuda en Desastres


Un paso adelante importante y emocionante para nuestro ministerio de ayuda en desastres, en este momento, es ofrecer capacitación para ayuda en desastres en español. No se trata solo del idioma; se trata de ampliar la oportunidad para que más personas sirvan y de asegurar que realmente estemos llegando y ayudando a aquellos que más nos necesitan.

Mi nombre es Tony Nevárez. Asisto a la iglesia Summit Point en San Diego y he formado parte de California Southern Baptist Disaster Relief desde 2016. A lo largo de los años, he visto directamente tanto el impacto de este ministerio como la creciente necesidad de voluntarios que hablan español dentro del ministerio.

La capacitación en español abre las puertas para que más personas se incorporen a este ministerio. Permite a los hispanohablantes poder servir y amplía nuestra capacidad para mejor ministrar a los sobrevivientes de habla hispana. Muchas de las personas con las que nos encontramos durante los desastres hablan únicamente español y, sin voluntarios capacitados que puedan comunicarse con ellas, nos faltaría una pieza fundamental de nuestro ministerio en California.

He participado en muchas misiones de despliegue en las que necesitábamos hispanohablantes; una de las mayores necesidades que tienen los sobrevivientes es, sencillamente, poder contar su historia. Después de un desastre, las personas están procesando la pérdida, el miedo y la incertidumbre. Necesitan a alguien que sepa escuchar, que les brinde consuelo y que los acompañe en esos primeros pasos hacia la sanación. Ese tipo de conexión se establece de la mejor manera en el idioma del corazón de cada persona.

Ofrecer capacitación en el idioma español también genera nuevas oportunidades para iglesias y voluntarios que, tal vez, no habían podido participar anteriormente. Una vez capacitados, los voluntarios hispanohablantes pueden movilizarse y servir a las personas afectadas por desastres dentro de sus propias comunidades, en todo el estado e incluso más allá. Esto fortalece no solo nuestra respuesta, sino también el alcance del ministerio.

Esto me recuerda al capítulo 3 de Nehemías, donde el pueblo se unió para llevar a cabo una tarea monumental. El Señor desea utilizar a todo el cuerpo para realizar la obra en momentos de gran necesidad; y, a menudo, los desastres son precisamente esos momentos en los que las personas buscan esperanza. Se requiere que todos trabajemos juntos para satisfacer esa necesidad.

Personalmente, ayudar a dirigir la capacitación en español para el alivio en desastres significa responder a una necesidad. En muchas de las misiones en las que hemos participado, hemos necesitado personas que hablen español. Cuando ocurren desastres, las comunidades de habla hispana frecuentemente son afectadas, y reciben mejor atención cuando contamos con voluntarios capaces de conectar directamente con ellas. Por eso esto es tan importante.

Lo que más me entusiasma es ver a la comunidad hispanohablante dentro de la SBC involucrarse en este ámbito y servir a sus propias comunidades, especialmente aquí en California. 
La comunidad hispana de la CSBC sirviendo a la comunidad hispanohablante de California es algo que generará un impacto prolongado.

Nuestra esperanza es ver a más hispanohablantes uniéndose a Alivio en Desastres y compartir en la alegría que es servir en este ministerio. Al incorporarse, ayudan a difundir esa alegría de servir, motivando así a que más personas se unan a ellos. Este tipo de crecimiento fortalece el ministerio y amplía su impacto.

Para aquellos que tal vez estén considerando involucrarse, mi mensaje es:

Sí podemos ayudar.

Hay un lugar y una necesidad para ustedes aquí, y su capacidad para conectar con los demás hace la diferencia.

El éxito en los años venideros significaría ver que nuestros equipos de socorro ante desastres reflejen mejor a las comunidades a las que servimos. La composición demográfica de la familia CSBDR debería reflejar la de la familia CSBC, así como la de nuestro estado. Cuando eso suceda, estaremos mejor preparados para responder con compasión, unidad y eficacia.

Al fin del día, lo que se trata es de asegurar que, cuando ocurra un desastre, nadie se sienta solo y que todos cuenten con alguien que pueda escucharlos, comprenderlos y ayudarlos a comenzar a reconstruir sus vidas.

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  • Por Tony Nevarez