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¡Dios creó el trabajo!


El trabajo es una bendición, no una maldición. Dios creó todo lo que hoy existe y la Biblia dice que después Él descansó o paró de trabajar el séptimo día (Gen 2:2-3). Él modeló lo que es trabajar y también el descansar. Desde el principio de la creación, Dios determinó que el hombre iba a trabajar. En Gen 2:5-6 dice que Dios creó, “Toda planta del campo antes de que existiera en la tierra, y toda hierba del campo antes de que naciera, pues Dios el Señor aún no había hecho llover sobre la tierra, ni había nadie que cultivara la tierra.” (RVC). El cultivar es trabajar y Dios delegó el trabajo del jardín a Adán después de haberlo creado (Gen 2:7, 2:15).

Después de crear el hombre, Dios creo un jardín especial como vivienda para su obra de arte, el hombre (Gen 2:8-9). Y Dios, ¡de inmediato puso al hombre a trabajar! El hombre fue colocado en el jardín primero. “Dios el Señor tomó al hombre y lo puso en el huerto de Edén, para que lo cultivara y lo cuidara” (Gen 2:15). Adán también tenía el trabajo de nombrar a todos los animales, aves y ganado. Pero, Adán estaba solo sin una compañera a la cual nombrar y compartir su vivir. Dios vio su soledad y decidió hacer otra obra de arte, una mujer (Gen 2:18-21). Entonces Adán, al tener su pareja, inmediatamente la nombró, “mujer” (Gen 2:23).

Después de crearlos la Biblia dice, “Y los bendijo Dios con estas palabras: ¡Reprodúzcanse, multiplíquense, y llenen la tierra! ¡Domínenla! ¡Sean los señores de los peces del mar, de las aves de los cielos, y de todos los seres que reptan sobre la tierra!” (Gen 1:28) ¡Que trabajo más enorme y que responsabilidad! No solamente tenían que dominar pero, también gobernarlo todo. Después de que ambos pecaron, Adán comenzó su nueva vida y le cambio el nombre a su “mujer” nombrándola Eva (Gen 3:20).

Entonces vino la caída del hombre cuando Adán y Eva pecaron. A los dos, Dios le hizo el trabajo que ya tenían más difícil (Gen 3: 1-24). El trabajo de Adán se complicó porque debido al pecado de Adán, El Señor maldijo la tierra y permitió que nacieran las malas yerbas. Adán iba a tener que removerlas para que los frutos que tenía que sembrar pudieran crecer. El trabajo más grande que tenía Eva también cambio. Dios le dijo a Eva que iba a multiplicar sus dolores de parto, los cuales Él ya había determinado que iban a existir (Gen 3:16).

Además de Adán, en la Biblia se puede observar ejemplos de aquellos grandes hombres y mujeres de Dios que trabajaron: El rey David trabajaba pastoreando ovejas (1 Samuel 16:19), tocaba el arpa para traerle paz al rey Saul (1 Samuel 16) y fue ungido como rey tres veces (1 Samuel 16:13; 2 Samuel 2:4, 5:3). Dios dotó a otros hombres con trabajos definidos para trabajar con el oro, la plata y el bronce cuando Salomón estaba listo para edificar el templo de Dios (2 Crónicas 2-14). Hay mujeres que también trabajaban como Dorcas la cual hacia ropa (Hechos 9:36-39) y Lidia que trabajaba fuera de su hogar como negociante vendiendo tela (Hechos 16:14).

Pablo trabajaba (Hechos 18: 2-4) y tomaba el trabajo del ministerio en serio, de tal manera que le dijo a los Tesalonicenses, “Cuando estábamos con ustedes, también les ordenamos esto: Si alguno no quiere trabajar, que tampoco coma” (2 Tesalonicenses 3:10). El buen trabajador es bendecido (Proverbios 22:29, Jeremías 3:24) y Dios sabe bien cómo se esfuerza el cristiano (Apocalipsis 2:2). El Señor Jesús también trabajó con los apóstoles (Marcos 16:20), pero su trabajo principal fue compartir el plan de salvación con la humanidad.

El trabajar es bueno, pero los cristianos necesitan encontrar un balance entre el trabajar y descansar. El descansar no es una opción sino un mandamiento ( Éxodos 20:8). Un día tendremos descanso completo del trabajo que nos ordenó El Señor Jesús (Mateo 28:16-20).

    About the Author

  • Clara Molina
    Clara Molina, miembro del Concilio de Líderes Bautistas del Sur, es conferencista y autora de “Un legado de sabiduría: Sabiduría y ánimo basado en las mujeres en la vida de Adán, Abraham, Jacob, Moisés, Samuel, David, Salomón, y del Ministerio del Señor Jesús y el Apóstol Pablo” y “¡Oh no! Mi esposo es el pastor.” Ella y su esposo Bruno, Asociado de evangelización e idiomas interreligiosas con la Convención de Bautistas del Sur de Texas (SBTC), tienen dos hijos adultos y dos nietas. Tiene una maestría de Educación cristiana del Seminario Bautista Southwestern (SWBTS).Read All by Clara Molina ›