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EDITORIAL: Sin pelos en la lengua


SPRINGFIELD, Tenn. (BP) — No sabemos con exactitud el origen o el evento específico que sirvió como marco de referencia para el nacimiento de esta expresión coloquial. La usamos para describir a una persona que habla de forma clara y directa. “No tener pelos en la lengua” es decir las cosas como uno piensa y no tener miedo a las opiniones de los demás. Otra expresión similar es “no cortarse ni un pelo”. En realidad, la idea tiene lógica: si tenemos pelos en la lengua, no podemos expresarnos bien, estamos molestos e incómodos y no podemos hablar correctamente. Obviamente, es sumamente importante pensar antes de hablar.

En Jueces 9:7-21 encontramos el discurso de Jotam quien era el menor de los 70 hijos de Gedeón y quien sobrevivió al asesinato masivo en manos de Abimelec, su hermanastro. Se escondió. Su nombre significa “Yahvéh es perfecto”. Después de la muerte de Gedeón, Abimelec (el hijo que tuvo con su esclava) se constituyó a sí mismo rey en Siquem usurpando la parentela (palanca) de su madre para sus propios intereses. Su ambición de poder lo convirtió en una bestia y los Siquemitas, sin consultar a Dios lo coronaron rey. A la luz de estos acontecimientos, Jotam prestó un buen servicio a los siquemitas, pues les habló con toda claridad y sinceridad. En otras palabras, les habló sin pelos en la lengua. Denunció la injusticia y les alertó de sus consecuencias. ¿Por qué nos quedamos callados a veces ante la injusticia? Cuando vemos abuso, maltrato, manipulación, explotación y excesos debemos seguir el ejemplo de Jotam y denunciar las injusticias. ¿Alguna vez has sentido miedo e indiferencia ante tales cosas? Jotam parece querer enseñarnos algo. Hay tres cosas que podeos aprender de su ejemplo.

En primer lugar, Jotam actuó cuando se enteró de la tragedia. No esperó que pasaran cinco años para actuar. Actuó con celeridad, cuando era más relevante y necesario. “Cuando Jotam se enteró, subió a la cima del monte Girizim y gritó: ‘Escúchenme, ciudadanos de Siquem! ¡Escúchenme a mí si quieren que Dios los escuche a ustedes!'” Jueces 9:7 NTV. Los discípulos de Cristo si queremos ser sal y luz en la tierra debemos ser relevantes y actuar cuando se necesite. No podemos quedarnos callados ante las injusticias de la vida, en especial aquellas que le quebrantan el corazón a Dios. Algunas veces podemos poner excusas para callarnos. El temor, el rechazo, la insensibilidad y un sentimiento de insuficiencia pueden hacernos inefectivos al liderar. Jotam, siendo el más joven y el único hijo que quedaba, pudo haber dado excusas para no involucrarse. Pero no lo hizo. Habló con convicción arriesgándose a ser mal interpretado. Esto es parte del costo del liderazgo.

En segundo lugar, Jotam usó su plataforma para hacer lo correcto. Es decir, tomó lo que tenía a su alcance. No trató de buscar algo que no tenía ni inventar historias. Dispuso de los recursos que disponía. Fue y subió a la cima del monte Girizim y desde allí denunció la injusticia. No se puso a reclutar un ejército para oponerse al necio de Abimelec, sino que usó su plataforma como individuo para denunciar aquello que era incorrecto. Cuando callamos ante las injusticias empañamos la justicia de Dios. Jotam enfrentó a los líderes con una alegoría ingeniosa y fascinante. Le habló al pueblo de una forma que podían entender. Cuando los árboles quisieron tener rey, ofrecieron la corona a los más útiles y preparados, como el olivo, la higuera y la vid, pero éstos no quisieron hacerlo. Estaban cómodos en sus propios quehaceres. En consecuencia, la zarza inútil y sin fruto reinaba. Muchas veces el mundo es gobernado por gente mala porque los buenos no están dispuestos a hacerlo. Podemos llegar a creernos tan espirituales que creemos que nuestro único lugar para servir es el templo. Es injusto ser gobernado por gente incapaz y sin la preparación adecuada. Los líderes se hacen cuando van hacia delante y en medio de las crisis buscan hacer lo correcto y lo que glorifica a Dios.

En tercer y último lugar, Jotam alzó su voz y clamó. Los líderes productivos, influyentes e íntegros actúan bajo la sabiduría que Dios da. Si no lo hacemos, ¿estaremos liderando o seremos solo seguidores? No podemos ser gente que solo denuncia las injusticias. Debemos estar dispuestos a actuar consecuentemente. La iglesia no puede ser cabeza si actuamos solo como cola. Jotam se arriesgó. Salió de su área de comodidad y ejerció su liderazgo. Ezequiel 22:30 nos recuerda “Busqué a alguien que pudiera reconstruir la muralla de justicia que resguarda al país. Busqué a alguien que se pusiera en la brecha de la muralla para que yo no tuviera que destruirlos, pero no encontré a nadie.” NTV.
Que Dios tenga misericordia de nosotros y nos ayude a buscarle de todo corazón.

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  • Luis R. López