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La revolución intensificó la fe salvadoreña


SAN MIGUEL, El Salvador (BP)–Julio Contreras nunca olvidará el olor de los cuerpos quemándose.

En noviembre de 1989, Contreras había llevado a un grupo de unos 16 jóvenes en una campaña evangelística al este de El Salvador, donde sabía que el clima político era muy tornadizo. En esa región del país, una milicia izquierdista estaba retando violentamente al gobierno salvadoreño. La guerra de baja intensidad o guerrilla estaba trasladándose constantemente del campo a las ciudades. En el trascurso de 12 años, se cree que por lo menos 75,000 murieron, y más de 55,000 fueron desplazadas.

“En ese tipo de guerra, tienes que enfrentar la realidad de que la vida es así,” dijo Contreras.

Las guerrillas estaban intentando detener la economía del país, y cada poste de luz pública en un diámetro de cuatro a cinco millas alrededor de la casa de Contreras en San Salvador había sido bombardeado por lo menos una vez. Pero en medio de todo esto, Contreras sintió que el Señor lo llamaba al ministerio. Cuando respondió convirtiéndose en pastor de jóvenes, Contreras comenzó a llevar grupos de adolescentes en viajes misioneros hacia el este, donde estaban más activas las guerrillas.

El 11 de noviembre de 1989, Contreras y su esposa estaban hospedados en la casa de un pastor en San Miguel después de haber pasado días predicando, enseñando, haciendo evangelismo de puerta en puerta, cuando la guerrilla lanzó una ofensiva final.

“De repente, se abrieron las puertas del infierno,” dijo Contreras. “Fue un tiroteo general y constante, las 24 horas del día.”

Contreras y su esposa quedaron atrapados en la casa del pastor por cinco días, pero los miembros del grupo de jóvenes quedaron atrapados en las casas de las familias anfitrionas esparcidas por toda la ciudad.

“Tienes que recordar un detalle, ellos no eran mis hijos,” dijo Contreras. “Sus padres habían confiado en mí. Así que dije, ‘Tenemos que recuperarlos.'”

Después de hablar con los líderes de la guerrilla, Contreras se dio cuenta que los jóvenes habían sido capturados por la guerrilla y forzados a cavar trincheras. Él negoció su liberación y los llevó de vuelta a la casa donde se hospedaban, pero el gobierno salvadoreño comenzó a una campaña de bombardeos.

“Fue algo totalmente diferente estar en un lugar donde están disparando a estar en un lugar donde están bombardeando,” dijo Contreras. “Sientes que las bombas caen cada vez más cerca de ti, y te preguntas, ‘¿Cómo va a saber el tipo que está allá arriba que yo estoy aquí y que soy de los buenos?'”

Mientras caía una lluvia de bombas, un grupo de unos 20 se arrodilló y oraban bajo una plancha de concreto. Ya que no había más lugar para Contreras y su esposa, Patty, debajo de la plancha de concreto, la pareja se fue a la recámara donde se habían estado hospedando y se rodearon de almohadas.

“Ahora me parece algo cómico,” dijo Contreras. “¡Como si las almohadas nos fueran a proteger! Pero así es como te sientes. Necesitas algo que te guarde y te proteja.”

Cuando Patty miró a Contreras y dijo, “Nos vamos a morir,” Contreras le aseguró que eso no pasaría. Aunque dentro de sí, dijo, no tenía la certeza.

Ellos sobrevivieron y cuando terminó el bombardeo, Contreras se topó con una calle cubierta de cartuchos. Sin tener una manera de enterrar los cuerpos sin vida tirados por las calles, los salvadoreños fueron forzados a quemarlos.

“Cuando el cabello y los huesos se están quemando, despiden un olor inolvidable,” dijo Contreras. “Incluso ahora, todavía lo puedo sentir. Pasa algo raro con los olores; se te quedan grabados en la mente.”

El final de la guerra marcó el inicio de una batalla espiritual.

“Durante los inicios de la década de los noventa, el conflicto armado terminó, pero comenzó un conflicto espiritual,” dijo Carlos Vega, un pastor salvadoreño que trabaja en las áreas rurales alrededor de San Miguel, El Salvador.

Mientras los evangélicos experimentaron un crecimiento durante los 12 años del conflicto, también fueron testigos del surgimiento de la falsa doctrina. Hoy, los salvadoreños evangélicos todavía están entrenando y capacitando a los pastores y a los líderes de las iglesias para pastorear congregaciones que creen en la Biblia.

Cuando los líderes del Comité Ejecutivo de la Convención Bautista del Sur comenzaron a planear una serie de conferencias globales para fomentar las relaciones entre los evangélicos, Contreras reconoció que podían ayudar a enraizar en la fe a las iglesias salvadoreñas. Él ofreció ser el anfitrión de la primera Conferencia de Ánimo en la Iglesia Bautista Nueva Vida en San Salvador.

Las conferencias ofrecieron a los pastores salvadoreños una oportunidad de convivir y aprender acerca del liderazgo bíblico, y al mismo tiempo los miembros del Comité Ejecutivo de la CBS fueron bendecidos por la profunda espiritualidad encendida en los corazones salvadoreños gracias a sus penas pasadas, comentó Bobby Welch, el expresidentes de la CBS.

“[Los salvadoreños] tienen temas — y ésos son como un lunar, como una marca de belleza personal — tienen temas de los que no se puede hablar,” dijo Welch.

Ya que los evangélicos estadounidenses tiene una historia muy diferente a la del pueblo salvadoreño, Welch dice que los bautistas del sur pueden aprender muchísimo de las experiencias de sus hermanos y hermanas en Cristo.

“Estas personas salieron triunfantes [de la revolución],” dijo Welch. “Ahora están floreciendo y lo hacen de una manera única.”
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Kristen Hiller es una escritora y fotógrafa independiente que radica en Syracuse, N.Y.

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  • Por Kristen Hiller