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EDITORIAL: Desarrollando Una Actitud de Gratitud


Bruno Molina

El día de acción de gracias, es uno de los días más festivos y favoritos en los Estados Unidos. Es un día dedicado a dar gracias a Dios por todo lo que Él hace por nosotros. Es un día en cual las familias viajan de un lado a otro para disfrutar de compañerismo, una buena cena, y el juego de futbol americano. Pero, curiosamente, este día también se celebra con la anticipación del próximo día: Black Friday (Viernes Negro), el cual está feriado y, típicamente, es el día cuando más barato se puede ir de compras. En vez de enfocarse en dar gracias, muchos también van de compras el mismo día de acción de gracias.

Para el cristiano, cada día debería de ser un día de acción de gracias. Según Efesios 5:20, debemos siempre de estar, “dando gracias siempre por todo al Dios y Padre en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.” Sabemos que esto agrada a Dios porque leemos en

1 Tesalonicenses 5:18, “Den gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para ustedes en Cristo Jesús.” Debemos de modelar una actitud de gratitud al mundo debido a lo bueno que Dios es, y lo bueno que es con nosotros.

La penosa realidad es que muy pocas personas toman el tiempo para verdaderamente dar gracias a Dios quien es digno de toda gloria y honra. Para muchos, dar gracias a Dios es solamente una breve formalidad antes de comer. La gratitud a Dios por su fidelidad, gracia y misericordia, es algo que debe colmar nuestros corazones y proceder de nuestros labios. Es necesario desarrollar una actitud de gratitud como se refleja en el himno titulado, Grande es tu fidelidad que dice: Oh tu fidelidad, Oh tu fidelidad, cada momento la veo en mí, nada me falta pues todo provees, ¡Grande Señor es tu fidelidad!

1 Tesalonicenses 5: 6-19 dice, “Esten siempre gozosos. Oren sin cesar. Den gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para ustedes en Cristo Jesús.”  Entonces ¿Cómo, es que los cristianos podemos desarrollar una actitud de gratitud hacia Dios?

  • Debemos de darle gracias a Dios aun cuando otros no lo hacen. P. ej. Solamente uno de los diez leprosos que Cristo sanó, en Lucas 17:11-19, regresó para darle las gracias a Jesús por haberlo sanado
  • Debemos de recordar que, “Nosotros amamos porque él nos amó primero (1 Juan 4:19).” Si no fuera por la iniciativa que Dios tomó en amarnos primero, no pudiéramos disfrutar de Su amor ni pudiéramos amar a otros.
  • Reconociendo que el dar gracias no es una obligación sino un honor porque Dios merece nuestro agradecimiento. Nuestro agradecimiento de Dios a menudo inicia un ciclo de alabar a Dios que resulta en darle gracias como vemos en el Salmo 100:4, “Entren por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza. Denle gracias; bendigan su nombre.” Dar gracias a Dios demuestra nuestro regocijo en Él y la tranquilidad de saber que su gracia nos sostiene.
  • Reconociendo que Dios nos amó y nos salvó “aun siendo pecadores” (Romanos 5:8). Vale la pena reconocer que Dios nos amó y salvo no debido a nuestro buen carácter, pero a pesar de nuestro mal carácter. De verdad, somos salvos por su favor inmerecido y no por nuestras obras (Efesios 2:8-9)
  • Reconociendo que, como cristianos, no tenemos que preocuparnos por nuestras necesidades porque Dios promete proveer y nos provee todo de acuerdo con su voluntad (Filipenses 4:6,7 y Mateo 6:33).
  • Reconociendo que, aun en tiempos de profundo dolor, no nos entristecemos “como los demás que no tienen esperanza” en Dios (1 Tesalonicenses 4:13).
  • No dejarnos ser engañados por las mentiras y los propósitos de satanás (2 Cor. 2:11)
  • Compartiendo el evangelio demostrando nuestro gozo y agradecimiento por la gracia de estar en Cristo “Porque nosotros no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído (Hechos 4:20).”

Desarrollando una actitud de gratitud comienza con el creyente al dedicarse a orar y dar gracias en todo (Colosenses 4:2). Este día de acción de gracias, lean juntos como familia el salmo 103 en voz alta y con gratitud. Al reconocer la bondad de Dios, esto inevitablemente desarrollará en ustedes una actitud de gratitud.

Alaben al SEÑOR, porque es bueno:

¡Porque para siempre es su misericordia!

(Salmos 136:1)

    About the Author

  • Bruno Molina
    El Dr. Bruno Molina es el Coordinador de Evangelismo Entre Creencias e Idiomas para la Convención de los Bautistas del Sur de Texas, y Profesor Adjunto de Evangelismo y Apologética Cristiana en el Seminario Teológico Bautista Southwestern (SWBTS) y el Seminario Teológico Bautista Midwestern (MBTS). Ha escrito varios artículos y panfletos sobre la apologética cristiana y el evangelismo. Él ha servido como Gerente de Recursos Humanos para varias compañías internacionales, Pastor, y Plantador de Iglesias. Read All by Bruno Molina ›