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EDITORIAL: El evangelismo no se hace solo


En mis años de ministerio he observado las diferentes metodologías y programas que hemos usado para compartir las Buenas Nuevas con otras personas. En esos años he aprendido mucho y aún tengo mucho que aprender. La constante a lo largo de esos años han sido el horror aterrador de compartir el evangelio por parte del cristiano y la realidad que los programas de evangelismo no son efectivos. El evangelismo debe de ser un estilo de vida para nosotros. Lo que quiero enfatizar de manera clara en este artículo es que el evangelismo no es algo que hacemos solo. ¿Quién te dijo eso a ti?

En la Gran Comisión en Mateo 28:18-20 vemos tres cosas importantes que son para mí de gran motivación. Primero, el Jesús resucitado dijo, “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra…(Mateo 28:18)” por lo tanto no estamos solo. Cuando le comunico las Buenas Noticias a otras personas, voy bajo la autoridad de Jesús. Segundo, la Gran Comisión me da los pasos específicos que debo de tomar. Me dice que vaya y haga discípulos y enseñe. ¿A quienes? A las personas de “todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas. Tercero, el mismo Jesús que tiene “toda autoridad” y me manda también dice, “yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”. No estamos solos cuando evangelizamos.

La realidad es que vivimos en un mundo que es más secular y mucho más hostil a la palabra de Dios, los cristianos y cualquier enseñanza que va en contra de la cultura. Esto causa en algún cristiano miedo, en otros causa motivación a descubrir otras maneras prácticas de presentar el evangelio. Lo principal es que necesitamos entender claramente lo que enseña la Palabra de Dios.  Pero ¿Cómo podemos hacer esto?

Comparto tres maneras prácticas de presentar el evangelio a otros alrededor nosotros.

  1. Desarrollando una relación

Sin duda alguna necesitamos desarrollar relaciones profundas con otras personas. Toma tiempo de conocer a tu amigo. Descubre cosas interesantes de su vida, su familia, su trasfondo religioso. El ve el mundo a su alrededor basado en su trasfondo cultural que a moldeado su vida y creencia. Créeme que muchos son las persona que están quebrantados físicamente como espiritualmente. Tú puedes ser la persona que Dios usa para ayudar a otro a descubrir su necesidad de un Salvador. Pero necesitas tomar tiempo y desarrollar una relación con ellos.

  1. Descubriendo las oportunidades/necesidades

Mientras pasas tiempo (semanas, meses o años) desarrollando una relación con otros podrás descubrir sus necesidades tanto físicas como espirituales. Estas son puertas de oportunidades que Dios te abre para que tu puedas compartir, de manera práctica, como la Palabra de Dios suple cada una de nuestras necesidades. Algo importante que debemos de entender es que Dios no responde a lo que “yo” quiero sino de acuerdo con Su perfecto plan. Recordarán que la mujer samaritana, aunque no entendía por completo, deseaba del agua viva que Jesús le ofrecía porque no quería seguir viniendo a buscar agua. Pero lo bello de este capítulo es que, “la mujer dejó su cántaro y fue a la ciudad y dijo a los hombres: Venid, ved a un hombre…(Juan 4:28-29)”. Jesús desarrollo una relación con esta mujer, tomo tiempo para descubrir las necesidades de esta mujer y ministrarle.

  1. Compartiendo las buenas noticias

Una parte muy importante del evangelismo es escuchar. Podemos pasar mucho tiempo desarrollando una relación y descubriendo las oportunidades y necesidades de la persona, pero, si no escuchamos va a ser difícil descubrir las causas de las necesidades físicas o espirituales de la persona que tu estas tratando de evangelizar.

El evangelio debe de ser presentado de una manera simple. Primero, debemos de comenzar con el hecho de que Dios es creador. La historia de la creación se expande tanto en alcance como en importancia con cada nuevo día. Primero es la creación de la luz, luego el mar, luego la tierra, luego la luna y el sol, luego los pájaros y los peces y los animales, y luego en el pináculo mismo de Dios creando el trabajo: el hombre y la mujer. “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó (Génesis 1: 26-27).  La caída de Adán y Eva es importante compartir con tu amigo. Si no podemos ver a Dios creador y sustentador de todo es más difícil para la persona entender el porque necesitamos un Salvador.

El segundo punto que debe ser presentado es que el hombre es pecador. La Biblia dice que “él nos creó a su imagen…(Gén. 1:26). Pero Adán y Eva desobedecieron a Dios y fueron expulsados del jardín. La Caída del hombre fue realmente grande, porque nuestro rechazo del Único Dios Verdadero ha resultado en el rechazo de Dios hacia nosotros y, por lo tanto, nos ha permitido vivir nuestras vidas en una espiral descendente cada vez más acelerada.

El tercer punto importante es que Jesucristo es Salvador. Hay una palabra de

esperanza. Incluso en el Jardín del Edén, Dios les había dado a Adán y Eva una palabra de esperanza, algunas buenas noticias, en medio de su desesperación (ver Génesis 3:15). El evangelio es la historia de cómo creció esta pequeña semilla de esperanza y venció el pecado, la muerte y trajo al infierno a sus rodillas. Jesús sabía desde el principio que su misión era morir por los pecados de su pueblo.

El cuarto punto de importancia es presentar una oportunidad a tu amigo a arrepentirse de sus pecados y recibir a Cristo por fe. Las religiones del mundo rechazan la idea que estamos justificados solo por la fe. En cambio, todas las demás religiones afirman que la salvación se gana mediante esfuerzos morales, buenas obras y, de alguna manera, equilibrando la cuenta de uno para ver si estamos acumulando suficientes méritos que superen nuestro mal. Amigos, nuestra salvación es solo por la gracia de Dios, solo por medio de nuestra fe y solo por Cristo.

Te animo a compartir las Buenas Nuevas con una persona esta semana.  Recuerda que el evangelismo no se hace solo. Tenemos la promesa que Dios va con nosotros.

    About the Author

  • Gustavo V. Suarez
    Gustavo Suarez es profesor adjunto de evangelismo y misiones en el Southwestern Baptist Theological Seminary en Fort Worth, Texas. Read All by Gustavo V. Suarez ›