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EDITORIAL: La escuela dominical como un ejemplo de servicio a la comunidad


FORT WORTH, Texas (BP)–La escuela dominical ha formado parte esencial de muchísimas iglesias cristianas a través de los años. En los Estados Unidos, los bautistas han generalmente centrado su estrategia en la escuela dominical para alcanzar a los perdidos e incorporarlos a la vida de la iglesia. Es en la escuela dominical o en grupos pequeños donde las personas estudian la Biblia y disfrutan de comunión cristiana.

Aunque tradicionalmente los grupos de escuela dominical se reúnen en domingo, como su nombre lo indica, existen iglesias que utilizan el mismo formato de grupo pequeño para reunirse en otros días y en diferentes lugares. Aunque para los cristianos en todo el mundo las reuniones entre cristianos son parte de la vida de la iglesia, para muchos creyentes este tipo de reuniones se llaman escuela dominical.

Ahora bien, la escuela dominical tuvo un inicio diferente al de la actualidad. Las iglesias pueden aprender cómo servir a su comunidad a través del ejemplo de las primeras escuelas dominicales.

El inglés Robert Raikes Jr. Fue el fundador de la primera escuela dominical. Raikes era dueño de un periódico en la ciudad de Glouchester. A pesar de no contar con estudios formales de seminario o entrenamiento bíblico, Raikes era un cristiano laico con el deseo de ayudar a su comunidad.

En su época, la revolución industrial había cambiado la sociedad en Inglaterra. Muchos niños tenían que trabajar todos los días durante todo el día para poder subsistir. Como resultado, los niños de las clases bajas en Inglaterra no podían asistir a la escuela y deambulaban por las calles los domingos, su único día de descanso. Robert Raikes formó un grupo de noventa niños para enseñarles a leer, escribir, modales y para compartir con ellos las buenas nuevas de salvación en Jesucristo. Estas reuniones se daban los domingos por seis horas y Raikes contrató a diferentes profesores a los que solamente les pagaba 25 centavos para que le ayudaran en la enseñanza.

Lamentablemente, al inicio los líderes cristianos se opusieron a la iniciativa de Raikes porque las reuniones se daban los domingos, el día del Señor. El obispo de Canterbury trató de impedir que el movimiento llamado escuela dominical se propagara a través de Inglaterra. Sin embargo, en cuatro años las escuelas dominicales iniciadas por Raikes ya contaban con 250,000 alumnos. En cincuenta años, en Inglaterra solamente, ¡un millón y medio de personas asistían a la escuela dominical! La escuela dominical se convirtió en el programa de educación cristiana más exitoso en muchos años y se expandió en clases para adultos.

Los inicios de la escuela dominical se pueden entender como un esfuerzo los cristianos para mejorar y servir a la sociedad. En el libro de los Hechos encontramos la historia de la iglesia primitiva. En el capítulo 2 se relata la manera de comportarse de los primeros cristianos una vez que recibieron el Espíritu Santo. Los versículos 44 al 47 muestran un resumen de su actitud y prioridades:

“Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas;?

“y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno.

“Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón,

“alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo.Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.”

Es importante resaltar por lo menos dos cosas.

Primero, todos los cristianos se preocupaban por servir y suplir las necesidades de sus hermanos cristianos.

Segundo, todos los cristianos tenían favor (servían) con todos los que no eran cristianos. Parte importante de la función de la iglesia es servir a la comunidad. Es cierto, que la adoración, proclamación del evangelio y el crecimiento espiritual son centrales para la iglesia de Cristo. Sin embrago, sin olvidar o menoscabar esto, es necesario servir a la comunidad como lo hicieron en la iglesia primitiva y Robert Raikes. Amar a nuestro prójimo es parte del mayor mandamiento (Mateo 22: 37-40).

Los cristianos deberíamos ser los primeros en servir a nuestras comunidades. Debemos recordar que nuestra relación con Dios no se centra únicamente los domingos durante los servicios de adoración. La próxima vez que se congregue con otros creyentes para estudiar la Palabra de Dios, para disfrutar de la comunión cristiana, para adorar al Señor y para edificarse mutuamente, recuerde que el servicio a la comunidad no debe quedar de lado. Es posible que así logre una transformación social como lo hizo Robert Raikes.
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Octavio J. Esqueda es profesor de fundamentos de la educación de Southwestern Baptist Theological Seminary.

Programa de Estudios Hispanos en el Southwestern Baptist Theological Seminary enlace: http://www.swbts.edu/hispanicstudies/sp/.

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  • Por Octavio J. Esqueda