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En Vietnam, las ofrendas Lottie Moon dejan un legado permanente


NOTA DEL EDITOR: El progreso en Vietnam está entre las historias que resaltan como parte del tema de la Ofrenda de Navidad Lottie Moon: “¿Estamos ahí ya?”. La siguiente historia y video dan un vistazo preliminar de un paquete más grande de una historia multimedia sobre el legado del trabajo de los misioneros bautistas del sur en Vietnam, el cual será publicado por la Junta de Misiones Internacionales en el 2011. Por favor provea en imb@imb.org su dirección en caso de que quiera ser notificado cuando este paquete salga a la luz.

HO CHI MINH CITY, Vietnam (BP)–Las lágrimas le corrían por las mejillas a Sam James mientras miraba por la ventanilla del avión hacia el abismo. En alguna parte en la oscuridad reinante allá abajo yace el país por el que arriesgó su vida — y la vida de su esposa Rachel y sus cuatro hijos — para salvar. Pero a diferencia de muchos hombres y mujeres estadounidenses que llegaron a Vietnam, James no era soldado. Él era misionero.

Era abril de 1975, y la ciudad estaba por caer en cosa de una semana bajo las fuerzas norvietnamitas. Él había pasado los últimos meses negociando más tiempo con Dios, pero ya no había más oportunidad de negociación. Dos semanas antes, su familia había volado a un lugar más seguro; James se uniría a ellos después.

La duda inundaba el corazón del oriundo de Carolina del Norte mientras su avión circunvalaba Saigón y se dirigía hacia el Mar del Sur de China. ¿Cómo podía él abandonar a los vietnamitas después de vivir entre ellos casi 14 años? ¿Qué les pasaría a las iglesias recién nacidas que él ayudó a comenzar? ¿O a los cientos de cristianos vietnamitas que las llenaban, algunos de los cuales él personalmente había guiado a la fe?

Ellos no eran solamente convertidos. Para él, eran su familia. Habían reído juntos cuando cenaban mientras sus hijos jugaban. Habían llevado las cargas los unos de los otros cuando los horrores de la guerra se acercaban y la tristeza parecía demasiado grande de soportar. James les había enseñado, los había bautizado, los había aconsejado, había oficiado sus matrimonios y había oficiado funerales en el curso de sus vidas, todo dentro del proceso de compartir los más sagrados e íntimos aspectos de su vida — su relación con Jesucristo.

Sin embargo, Dios tenía un plan para proteger, preservar y cultivar las semillas que James y sus compañeros misioneros habían plantado durante sus años de sudor y sacrificio. A través de sus esfuerzos, más de una docena de iglesias vietnamitas comenzaron y cientos de personas llegaron a Jesús.

Solamente una de esas iglesias — Grace Baptist en Saigón (hoy, Ciudad Ho Chi Minh) — sobreviviría lo que James llama los “años oscuros” que siguieron a la revolución comunista de Vietnam. Sin embargo, finalmente Dios usaría esa única iglesia para dar a luz a una creciente y vibrante red de iglesias bautistas que están dando a conocer el nombre de Cristo en Vietnam.

Todo esto fue posible, dijo James, porque los bautistas del sur estuvieron dispuestos a responder al llamado a la Gran Comisión (Mateo 28:19,20). Sus oraciones y generoso dar a través de la Ofrenda de Navidad Lottie Moon y del Programa Cooperativo sostuvieron a más de 24 misioneros que sirvieron en Vietnam entre 1959 y 1975 — incluyendo a Sam y Rachel James.

“Siempre supimos que había literalmente millones de bautistas del sur que se interesaban, oraban, se sacrificaban y daban de manera que pudiéramos ir y llevar el evangelio a gente tan perdida,” dijo James. “Puedo recordar en esas últimas horas en Vietnam cuando las cosas estaban muy desesperadas… me venía a la mente una y otra vez cuánta gente en EE. UU. sabe por lo que estamos pasando acá, están interesados y realmente les importa. Significaba todo en el mundo.”

Los bautistas del sur también dieron $25.000 para ayudar a alimentar a más de un millón de refugiados que inundaron Saigón. James y otros misioneros usaron los fondos para establecer cocinas y comprar arroz. En 1962, los fondos de Lottie Moon también proveyeron los $50.000 que se necesitaban para comprar la tierra y el edificio para Grace Baptist — donde la iglesia permanece hoy.

“Cuando llegó el fin y Vietnam del Sur colapsó, esta iglesia estaba acá,” dijo James. “Y se convirtió en la identidad de los bautistas en Vietnam. …Cuando la gente en EE.UU. dio en forma sacrificada…48 años después, este edificio de iglesia permanece como el hogar de la convención [bautista vietnamita], como centro de entrenamiento para el Instituto Bíblico Bautista [vietnamita], como el hogar de la Iglesia Bautista Grace y como fuente del inicio de iglesias en este país.

“Con el Programa Cooperativo por un lado y la Ofrenda de Navidad Lottie Moon por el otro, tienes las dos caras de la moneda,” dijo James. “Cuando van juntos no hay límite para lo que el Señor puede hacer en el mundo. …Solo oro para que cada bautista del sur y cada iglesia bautista del sur pueda obtener una visión divina de lo que pueden hacer en este mundo, personalmente y en cooperación con otros, para ver que el mundo llegue a Cristo.”
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Don Graham escribe para la Junta de Misiones Internacionales. La Ofrenda de Navidad Lottie Moon suplementa el Programa Cooperativo al dar apoyo a más de 5.000 misioneros bautistas del sur mientras ellos comparten el evangelio en el extranjero. La meta de la ofrenda de este año es de $175 millones. El enfoque es celebrar lo que Dios ha hecho en los años recientes alabándolo por permitir a los bautistas del sur ser parte de su obra, mientras enfatizan que alcanzar a aquellos que permanecen sin ser tocados por el evangelio es una tarea doble, pero estas serán las etnias más difíciles de alcanzar — lo que requiere que los creyentes oren, vayan, se unan y den como nunca antes. Para encontrar recursos sobre la ofrenda, vaya a imb.org/offering.

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  • Por Don Graham