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EDITORIAL: Muchos idiomas


Desde el principio de la creación solo había un solo idioma o lengua en la cual todos se podían comunicar y, por desobediencia, Dios creó otros idiomas para que se cumpliera su deseo de popular toda la tierra. Todo comenzó cuando la gente decidió construir una torre para mantenerse todos juntos y no esparcirse sobre toda la tierra (Genesis 11:4) como Dios les había ordenado (Genesis 9:1). Al igual que el pecado original de Adán y Eva, los diferentes idiomas, dentro del plan de Dios, resultaron de la soberbia del hombre y su desobediencia.

Dios quería unidad con diversidad pero, la gente quería quedarse unida y sin diversidad. Al ver Dios que el hombre planeaba no seguir su mandato, la Biblia dice: “Pero el Señor descendió para ver la ciudad y la torre que los hijos de los hombres estaban edificando, y dijo: Esta gente es una sola, y todos ellos tienen un solo lenguaje. Ya han comenzado su obra, y ahora nada los hará desistir de lo que han pensado hacer. Así que descendamos allá y confundamos su lengua, para que ninguno entienda la lengua de su compañero. Así fue como el Señor los esparció por toda la tierra, y como dejaron de edificar la ciudad” (Genesis 11:5-8).

Hoy en día se habla de idiomas como si fuera un pecado.  Dios creó los idiomas y los idiomas lo glorifican a Él. Por esa razón el cristiano necesita llevar el evangelio a todas las naciones para que todos tengan unidad con diversidad pero siendo una sola gente. Esta confusión de idiomas y dialectos creó la dispersión de la humanidad que existe hoy y por eso es necesario orar por obreros y contribuir para que ellos vallan a las naciones a predicar el evangelio y traducir la Biblia a los diferentes idiomas.

En el libro de Hechos se encuentra la celebración del día de pentecostés donde Dios uso esos idiomas, que el creo, para glorificarse a si mismo. Al recibir el Espíritu Santo, la gente comenzó a hablar en diferentes idiomas (Hechos 2:2-8). Esto no fue una locura porque todos se quedaron “atónitos y maravillados” en el hecho de que, aunque hablaban diferentes idiomas, estaban unidos como la gente de Dios y todos se podían entender el uno con el otro.  Este evento también marca el comienzo de la iglesia.

El poder hablar otros idiomas es un regalo de Dios. Primero de Corintios 12:10 dice que Dios le otorgó dones a cada persona como, “el don de hacer milagros; a otro, el don de profecía; a otro, el don de discernir los espíritus; a otro, el don de diversos géneros de lenguas; y a otro, el don de interpretar lenguas.”  El apóstol Pablo hablaba varios idiomas y usó esos idiomas para compartir el evangelio (Hechos 21:40).

Pablo también hizo aclaraciones acerca de las lenguas o idiomas que hablaban la gente. Él dijo: “…si no usan la lengua para comunicar un mensaje claro y comprensible, ¿cómo se va a entender lo que dicen? Es como si hablaran al aire. No hay duda de que en el mundo hay muchos idiomas, y que ninguno de ellos carece de significado. Pero si yo no sé lo que significan las palabras, seré como un extranjero para el que habla, y el que habla será como un extranjero para mí.”

Aunque la torre de Babel fue construida para honrar al hombre, Dios la uso para crear los idiomas que muchos años después lo iban a honrar a Él. Hay algo entendido en toda lengua y es el amor de Dios, y necesitamos ir y compartirlo sin prejuicio y sin temor.

    About the Author

  • Clara Molina
    Clara Molina, miembro del Concilio de Líderes Bautistas del Sur, es conferencista y autora de “Un legado de sabiduría: Sabiduría y ánimo basado en las mujeres en la vida de Adán, Abraham, Jacob, Moisés, Samuel, David, Salomón, y del Ministerio del Señor Jesús y el Apóstol Pablo” y “¡Oh no! Mi esposo es el pastor.” Ella y su esposo Bruno, Asociado de evangelización e idiomas interreligiosas con la Convención de Bautistas del Sur de Texas (SBTC), tienen dos hijos adultos y dos nietas. Tiene una maestría de Educación cristiana del Seminario Bautista Southwestern (SWBTS).Read All by Clara Molina ›