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Un Hermoso Recordatorio


Este pasado fin de semana tuvimos la oportunidad de salir de nuestra rutina, compartir con las esposas de otros ministros en toda California y ser ministradas. Fue una oportunidad exquisita para escuchar cómo Dios ha trabajado entre nosotras a pesar de dificultades y circunstancias inestables, así como un nuevo recordatorio de cómo Dios continúa usando mujeres fieles para mostrar su amor y fidelidad a un mundo quebrantado. Había algo extremadamente familiar en todas las experiencias compartidas… todas estaban en sintonía de corazón con las demás y entendían perfectamente, no solo el contenido, sino el espíritu y las emociones que lo acompañaban simplemente porque todas lo hemos experimentado en carne propia. Este entender se podía ver en los ojos de las mujeres,  y era palpable en los movimientos de cabeza y en las expresiones verbales y físicas que se transmitían por toda la sala. Fue un hermoso recordatorio de que aunque provenimos de diferentes orígenes e incluso hablamos diferentes idiomas, compartimos un mismo llamado, un mismo Espíritu y un mismo Señor, Jesús.

Durante nuestro tiempo juntas también fuimos desafiadas a contemplar y ser intencionales acerca de nuestro LEGADO. Esto fue un gran recordatorio, porque aunque estamos conscientes de que nuestro tiempo es limitado en este lado de la eternidad, muy fácilmente podemos perder el enfoque y olvidar  lo que es más importante y para quién hacemos lo que hacemos. En todos los mensajes, testimonios, oraciones y panel se nos recordó que, aunque no nos sintamos completamente preparadas o capaces para el trabajo que tenemos por delante, Él está con nosotras. A Dios le ha placido hacer su obra a través de nosotras, mientras que al mismo tiempo Él obra en nuestras vidas personalmente; es claro que El no espera perfección pero si exige completa obediencia. El desafío es ser intencional y obediente durante este tiempo limitado que tenemos disponible, abandonando todas las demás metas, incluidas las nuestras, y enfocarnos en su llamado y propósito para nuestra vida.    

En este tiempo también se nos recordó que la contribucion de la mujer en nuestras iglesias es de vital importancia al compartir el evangelio con un mundo incrédulo, al cimentar y nutrir nuestra fe en nuestras próximas generaciones, así como para la salud general de la iglesia. Dios obra su buena y perfecta voluntad a nuestro alrededor y le da a cada una de sus hijas el privilegio de ser utilizadas por El en diferentes roles y en cada etapa de la vida. Todo trasfondo y experiencia son útiles en sus manos, ya que Él es el maestro en transformar cenizas en belleza. Al final de nuestro tiempo juntas, apreciamos profundamente el privilegio de ser parte de algo más grande que nosotras y nuestros corazones se fortalecieron y animaron para seguir compartiendo el evangelio y haciendo su obra.

En un fin de semana lluvioso pero hermoso, experimentamos la presencia de Dios moverse libremente entre nosotras durante la adoración, nos atrevimos a ser vulnerables y compartimos desafíos y dudas, reímos, lloramos y nos regocijamos juntas. Entablamos amistades y extendimos los brazos para apoyarnos mientras continuamos avanzando hacia la meta final… mientras ministramos a la próxima generación haciendo discípulos… mientras esperamos fielmente el regreso de nuestro Maestro… ¡mientras construimos un legado para Él!

No se pierda el Retiro de Esposas de Ministros del próximo año, aún quedan más cosas buenas por venir.

De CSBC.com.

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  • Sara Solórzano