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EDITORIAL: La Simple Obediencia a Dios


Lucas 5:1-10

El pasaje de hoy ilustra que obedecer a Dios en las cosas pequeñas puede traer bendiciones a muchos.

Simón Pedro, un pescador con mucha experiencia, había trabajado toda la noche sin pescar nada. Ahora de regreso estaba limpiando sus redes cuando Jesús se le acercó con una petición. El Señor quería hablar desde su barca a la multitud que estaba en la orilla de la playa. A pesar de una larga e infructuosa noche de trabajo, Pedro aceptó que Jesús utilizara su barca. La multitud fue bendecida por ver y escuchar predicar a Cristo.

Las peticiones de Dios pueden llegarnos en momentos no oportunos. Podemos estar tentados a dejar que otra persona responda a Su llamado porque, pensamos nosotros, “ahora no puedo porque estoy ocupado.” Muchos ignoran un llamado o petición simple de Dios como algo que podemos ignorar. Olvidamos que los planes de Dios don para nuestro bien, Jeremías 29:11 dice, “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.”

Más tarde, Jesús hizo una segunda petición a Pedro. Le pidió que dirigiera la barca a aguas más profundas, y que echara las redes. Pedro, el pescador, expresó las pocas probabilidades de pescar algo, pero hizo lo que Cristo le pidió. La obediencia de Pedro dio como resultado abundancia para la multitud, los demás pescadores, sus familias, y él mismo.

Pedro no obedeció para ser recompensado, pero eso es precisamente lo que sucedió. Sus simples actos de obediencia llevaron a mayores oportunidades de servicio y a ocasiones de bendición abundante.

Algunos actuamos como si la obediencia en las cosas pequeñas careciera de importancia, pero la historia de Pedro nos enseña lo contrario. Vamos a comprometernos a obedecer las instrucciones del Señor en todo, confiando en que toda obediencia será para nuestro bien.

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  • Gustavo V. Suarez
    Gustavo V. Suarez es el pastor asociado de Ministerios Hispanos, Primera Iglesia Bautista de Laurel, Md. Read All by Gustavo V. Suarez ›