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EDITORIAL: Pasando por alto al Padre


Al manejar en las carreteras de un desierto, estaba orando y alabando al Señor Jesús. Por un momento, comencé a pensar en la creación del hombre (Génesis 1:26) y cuán bendecido es el cristiano de ser creado por el Dios trinitario (Padre, Hijo, Espíritu Santo). Después de un tiempo en oración y meditando en la Palabra de Dios, al pensar en Dios Padre, una inquietud se desarrolló en mi corazón, mente y alma y empecé a alabar al Padre.

Busqué música cristiana para que me ayudara con mí tiempo de alabanza, música que honrara específicamente a Dios el Padre. Pero, no tenía muchas opciones para elegir porque mi amor, devoción y gratitud por el Señor Jesús me habían llevado a escoger música que lo honraba específicamente a Él como Señor y Salvador.

Me pregunté: “¿Me he olvidado del Padre? ¿Lo estoy pasando por alto?” Mi espíritu tembló y me hizo buscar al Padre de una manera especial. El Padre merece nuestro amor, devoción y adoración. Alabar a la trinidad individualmente no es pecado y obedecer al Padre como lo hizo Jesús es un honor.

Dios le dijo a su pueblo: “Ama al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas” (Deuteronomio 6: 5 CSB). Aunque Jesús dijo: “El Padre y yo somos uno” (Juan 10:30), todavía deseaba adorar al Padre dentro de la Deidad. Debido a que amo a Jesús, este amor por Él creó en mí un tremendo deseo de honrar al Padre. Después de estudiar la relación de Jesús con el Padre, la vida de Jesús me animó aún más a amar y honrar al Padre porque Jesús, siendo Dios, hizo lo siguiente:

  • Jesús vino al mundo porque el Padre lo envió: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna” (Juan 3:16-RVC). Jesús, siendo Dios, se hizo hombre para morir por los pecados del mundo en obediencia al Padre. El amor de Dios no tiene límites y como escribió el apóstol Pablo: “Al que no cometió ningún pecado, por nosotros Dios lo hizo pecado, para que en él nosotros fuéramos hechos justicia de Dios” (2 Corintios 5:21-RVC).
  • Jesús nos dijo que siguiéramos al Padre. Como hijos de Dios basados en el sacrificio de Jesús, se nos anima a seguir a aquel quien envió al Salvador: el Padre. Como dijo Jesús: “todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre” (Mateo 12:50-RV1995).
  • Jesús oró al Padre por sí mismo, por los discípulos y por todos los creyentes (Juan 17: 6-26). Este acto de Jesús debería de también animar a los cristianos a que oren al Padre acerca de todo, incluso sus necesidades personales y las ovejas perdidas a quienes el Salvador busca. Jesús dijo: “No me escogieron ustedes a mí, sino que yo los escogí a ustedes y los comisioné para que vayan y den fruto, un fruto que perdure. Así el Padre les dará todo lo que le pidan en mi nombre” (Juan 15:16 NVI).
  • Jesús fue amado por el Padre y nos llama a obedecer (Juan 5:20, 5:24, 3:35, 10:17, 17:24).

“Por eso el Padre me ama”, dijo Jesús “porque yo pongo mi vida para volver a tomarla” (Juan 10:17-RVC). Jesús fue amado por el Padre y Él nos animó a amar y seguir sus mandamientos para que podamos experimentar el amor del Padre. “El que tiene mis mandamientos, y los obedece, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo lo amaré, y me manifestaré a él” (Juan 14:21).

  • Jesús quería glorificar al Padre: Jesús quería ser glorificado para así poder glorificar al Padre (Juan 17: 1-5). Jesús nunca olvidó Su misión: morir por los pecados del mundo para honrar al Padre y así morir para salvar a todas las almas perdidas por el pecado y llevarlas a vivir eternamente en el cielo con el Padre.

Desde ese día en esos caminos en el desierto, honro al Padre con devoción. Me sigo considerando una hija de Dios limpiada por la sangre de Jesús y en su nombre oro al Padre y honro la trinidad. Las palabras de Dios en Isaías pueden servir para recordarnos a todos el hecho de que se necesita honrar al Padre porque todos somos su creación lavados por la sangre de Jesús. Es bueno tener en cuenta a Isaías 43:7 cuando Dios dijo, “… todo el que lleva mi nombre. Yo los he creado. Yo los formé y los hice para gloria mía.

    About the Author

  • Clara Molina
    Clara Molina, miembro del Concilio de Líderes Bautistas del Sur, es conferencista y autora de “Un legado de sabiduría: Sabiduría y ánimo basado en las mujeres en la vida de Adán, Abraham, Jacob, Moisés, Samuel, David, Salomón, y del Ministerio del Señor Jesús y el Apóstol Pablo” y “¡Oh no! Mi esposo es el pastor.” Ella y su esposo Bruno, Asociado de evangelización e idiomas interreligiosas con la Convención de Bautistas del Sur de Texas (SBTC), tienen dos hijos adultos y dos nietas. Tiene una maestría de Educación cristiana del Seminario Bautista Southwestern (SWBTS).Read All by Clara Molina ›