
ALPHARETTA, Ga. – Mientras que las guerras en curso acaparan los titulares, comunidades y familias en varias regiones del mundo libran su propia batalla diaria para poder llevar comida a sus mesas.
El conflicto en Sudán ha desplazado a millones de personas, provocando una grave crisis de hambre. En Filipinas, la gente toma decisiones a diario que determinan si comerán o no. A lo largo del río Andirá, en Brasil, existen aldeas remotas donde los niños son más pequeños de lo que deberían debido al acceso irregular a los alimentos.
Incluso en Norteamérica, en lugares como la Reserva Pine Ridge, los supermercados más cercanos pueden estar a decenas de kilómetros de distancia, e incluso los alimentos que se proporcionan a través de diversos programas priorizan la cantidad sobre la calidad nutricional.
“Desde países en los rincones más remotos del planeta hasta barrios cercanos, el hambre y la inseguridad alimentaria a nivel mundial son generalizadas”, dijo Paul Chitwood, presidente de la Junta de Misiones Internacionales. “Casi 675 millones de personas padecen hambre en todo el mundo cada día, y otros 2300 millones sufren inseguridad alimentaria”.
Estas cifras impactantes, que representan a personas reales, nos recuerdan la enseñanza de nuestro Señor en Mateo 25: que le servimos cuando alimentamos a los hambrientos. Debemos optar por responder con generosidad brindando ayuda y esperanza tanto a quienes tienen hambre física como a quienes tienen hambre espiritual. Las iglesias pueden apoyar a comunidades como estas a través de la iniciativa Alivio Mundial contra el Hambre (Global Hunger Relief) de Send Relief (Envía ayuda), no solo para ayudarlas a encontrar alimentos, sino también, y lo que es más importante, para presentarles la fuente eterna de alimento para sus almas: Jesucristo.
Esta semana, Send Relief lanzó un nuevo conjunto de recursos para que las iglesias los utilicen para crear conciencia y recaudar una ofrenda el 23 de agosto, que es el Domingo Mundial contra el Hambre.
“El año pasado, los bautistas del sur donaron más de 3 millones de dólares a Alivio Mundial contra el Hambre”, declaró Kevin Ezell, presidente de la Junta de Misiones Norteamericanas (NAMB). “Estos fondos ayudan a Send Relief a brindar asistencia vital a quienes la necesitan en Norteamérica y en todo el mundo, y nos abren innumerables oportunidades para compartir el Evangelio”.
Sudán, Filipinas, Brasil y Dakota del Sur son algunos de los destinos destacados para las ofrendas de este año. Send Relief cuenta con ministerios y alianzas permanentes que buscan satisfacer las necesidades alimentarias y compartir el Evangelio con la mayor cantidad de personas posible.
A pesar de los peligros del conflicto que asola Sudán, los socios de Send Relief llevan sorgo, cacahuetes/maní y otros alimentos, además de mantas y otros recursos, para ayudar a quienes lo necesitan. Una sola entrega puede proporcionar alimentos y agua potable para dos meses. El Centro Ministerial de Send Relief en Dakota del Sur organiza campamentos de verano para niños, donde cada niño recibe comida. Una clínica de salud en el centro también ofrece comidas para llevar seis días a la semana a pacientes de diálisis.
Algunos de los socios ministeriales de Send Relief en Brasil ayudan con las entregas a las aldeas remotas a lo largo del río Andirá, lo que contribuye a abrir puertas para compartir el evangelio con grupos de personas no alcanzadas en la región.
Luego, en Filipinas, los bautistas del sur continúan la labor que han realizado durante generaciones, formando líderes que inician iglesias en aldeas remotas, y el suministro diario de comidas crea las oportunidades para hacerlo.
Las iglesias de toda Norteamérica realizarán una colecta para apoyar a Ayuda Global contra el Hambre. Encontrará recursos promocionales y educativos en globalhungerrelief.org.
















