
MIAMI — Los padres de José Abella crecieron en Cuba antes de emigrar a Estados Unidos en la década de 1960. Pero él ha vivido toda su vida en Estados Unidos. Abella reconoce que esta realidad multicultural es tanto una ventaja como un desafío para quienes plantan iglesias en contextos hispanos.
Después de que Abella plantó Providence Road Church en Miami en 2010, conoció por experiencia propia las circunstancias que rodean el inicio de nuevas iglesias hispanas. Actualmente continúa pastoreando Providence Road, y desde 2024 también sirve como vicepresidente de Send Network Español, el ministerio de plantación de iglesias hispanas de la Junta de Misiones Norteamericanas.
Un estudio de Lifeway Research señala que una iglesia hispana comienza, en promedio, con 31 personas y crece de manera constante. Para el octavo año, suele alcanzar unas 85 personas en el servicio semanal. Durante esa etapa inicial, alcanzan entre 10 y 15 nuevas personas con el evangelio cada año.
El crecimiento de las iglesias protestantes hispanas es motivo de gozo para Abella, quien expresa: «Es la evidencia de que el Señor está salvando a personas de toda tribu, nación y lengua». Más de 3 de cada 4 pastores de nuevas iglesias hispanas (77 %) son inmigrantes de primera generación, pero «trabajan para integrarse en un nuevo contexto, en una nueva nación, mientras alcanzan a las personas a su alrededor».
Los líderes involucrados en esta labor enfatizan que el enfoque es el ministerio del evangelio y la plantación de iglesias, no la defensa política. El objetivo es describir la realidad del ministerio y la oportunidad de llevar el evangelio a personas de muchas naciones que ahora viven en Norteamérica.
Ventajas multiculturales
Según Abella, la falta de estabilidad les da a los plantadores de iglesias hispanas una flexibilidad que fortalece su ministerio. «No están establecidos. No tienen un legado de riqueza ni de retiro», señaló. «Tienen una mentalidad de trabajar duro y mejorar las cosas para la próxima generación. Los plantadores hispanos ponen el evangelio en primer lugar y eso los mantiene enfocados».
La mayoría de los asistentes a nuevas iglesias hispanas son relativamente nuevos al protestantismo. Aproximadamente 1 de cada 5 asistía antes a una iglesia católica (21 %). Otro 1 de cada 5 nunca había asistido a ninguna iglesia (19 %), mientras que el 16 % llevaba muchos años sin congregarse antes de llegar a su iglesia actual. Un porcentaje pequeño había participado en grupos como los Testigos de Jehová o La iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (1 %).
Abella afirma que esta efectividad en el evangelio proviene de la perspectiva que tienen estos líderes. «Hay menos distracción en buscar identidad en otras cosas», explicó, «por lo que permanecen enfocados en la evangelización y el discipulado».
Los plantadores reconocen lo que tienen y lo que no tienen. «No se trata de ser atractivos en el sentido tradicional. Eso requiere dinero y espacios que no tienen. No pueden simplemente montar algo y atraer multitudes», dijo. «Más bien, se ven a sí mismos como misioneros porque no están en su cultura de origen. Hacen la obra de compartir el evangelio alrededor de mesas en los hogares. Es un proceso más lento y difícil, pero lo están haciendo».
Para Abella, esta actitud es algo que otros pastores pueden aprender de sus hermanos hispanos. «Se puede hacer mucho con poco», afirmó. «El reino de Dios no depende principalmente de grandes presupuestos ni de muchos recursos logísticos. Se trata de sembrar semillas y confiar en el Señor para el crecimiento. Así funciona en la mayor parte del mundo. No debería funcionar si no hay dinero suficiente, pero Dios obra aún en medio de esa limitación».
Aun así, Abella reconoce que hay desafíos que enfrentar.
Desafíos multiculturales
La integración cultural toma tiempo, y los plantadores de iglesias a menudo no tienen paciencia para ese proceso. «Se necesita una etapa para ajustarse y entender cómo sobrevivir. Algunos nunca lo logran», dijo Abella. «La integración es clave porque es necesaria para ser efectivos en el ministerio. No pueden simplemente comenzar una iglesia que se parezca a la de su país de origen. Tienen que construir una iglesia que alcance a las personas en este contexto a largo plazo».
Parte de esa estrategia, según Abella, es el ministerio bilingüe. Actualmente, 2 de cada 3 iglesias hispanas (65 %) realizan sus servicios completamente en español. Solo 1 de cada 5 (20 %) es bilingüe. «Si no tienes un plan para la segunda y tercera generación, que probablemente son bilingües, tu iglesia tendrá una vida útil de 15 a 20 años».
Mientras los plantadores procuran integrarse, también enfrentan una creciente presión cultural e incertidumbre relacionada con la aplicación de leyes migratorias, lo cual afecta a algunos asistentes y sus familias.
La mitad (50 %) dice haber acompañado a su congregación en medio del dolor y el temor debido a cambios en las políticas del gobierno. Más de un tercio señala que la asistencia presencial disminuyó cuando algunos miembros temían salir de casa (35 %) y que las finanzas de la iglesia se vieron afectadas cuando algunos no pudieron trabajar (34 %).
Un tercio (32 %) ha observado una mayor necesidad de ayuda tangible entre los miembros. Más de una cuarta parte dice que algunos se han mudado (29 %) y que la congregación se ha desanimado por el tono irrespetuoso hacia los hispanos en la cultura (27 %).
En medio de todo esto, el 38 % reporta un mayor interés de hispanos no creyentes en busca de esperanza, mientras que el 16 % no ha observado cambios.
Abella señaló que el rol de la iglesia es el cuidado espiritual y el discipulado, no la asesoría legal, por lo que muchos pastores animan a buscar ayuda legal confiable cuando es necesario. Añadió que aún existe presión, incluso entre quienes están legalmente en el país. Algunas iglesias han ayudado a conectar a niños y familias con apoyo adecuado cuando un padre es detenido o deportado. Otras han pasado a reuniones en línea debido al temor de reunirse en público.
Abella afirma que las iglesias buscan honrar a las autoridades, mientras siguen recibiendo a todos los que quieran escuchar el evangelio y seguir a Jesús.
Mirando hacia el futuro
Abella confía en que las iglesias hispanas seguirán alcanzando nuevas personas para Cristo gracias a la determinación de los plantadores.
«El éxito para ellos es un matrimonio y una familia saludables, junto con una congregación que prospera en la misión de Dios», dijo. Y cree que eso seguirá ocurriendo, porque los plantadores hispanos ven la multiplicación como la máxima expresión de su testimonio del evangelio. «Piensan a largo plazo, en la próxima generación de personas e iglesias. Están enfocados en enviar a su primer misionero y a su primer plantador de iglesias».
Gran parte de este crecimiento ha venido de una colaboración creciente con iglesias angloparlantes, dijo Abella. «Hay una lista de espera de iglesias en inglés listas para integrar a un pastor hispano», señaló. «Esto es una hermosa imagen del evangelio que no era tan común hace unos años. Todos podemos estar juntos en esto, trabajando para disipar la oscuridad».















